lunes, 14 de marzo de 2011

Apostol Sergio Enriquez - El Torbellino de Elías

Y sucedió que cuando el SEÑOR iba a llevarse a Elías al cielo en un torbellino, Elías venía de Gilgal con Eliseo. (2 Reyes 2:1 LBLA)
Unas de las cosas a las que debemos acercarnos y analizar, es a los acontecimientos que se han dado lugar con las personas que han desaparecido de la tierra; para ser más específicos, podemos hablar de dos personajes que podemos decir, son de los más evidentes: Enoc y Elías; quienes estando vivos se los llevaron de la tierra, o sea que no vieron muerte.

Pero además de ellos existe otro grupo de personas que fueron llevados vivos, los cuales son los vivientes, porque Eva fue llamada la madre de todos los vivientes, y cuando estudiamos el libro de Génesis, podemos ver solamente como hijos de Eva a Caín y Abel; entonces esos vivientes, tuvieron que ser otra simiente; pero tampoco eran humanoides; aunque en la tierra si hubo humanoides en algún momento de la historia, pero no eran ellos. Otros personajes que no vieron muerte fueron el Apóstol Juan y el Apóstol Pablo; pero esos son grupos que nos han antecedido; ahora estamos nosotros que venimos a conformar parte de los vivientes espirituales y que pronto seremos arrebatados en un torbellino de Dios.
Sin embargo debemos comprender que no todos se irán en el arrebatamiento, sino, los que hayamos alcanzado la estatura del varón perfecto en Cristo Jesus, en los que no encuentre mancha en nuestra vestidura espiritual.

TORBELLINO
Es un rápido movimiento giratorio del aire en torno a un eje que permanece relativamente estable. Pueden tener desde decímetros a unas decenas de metros de diámetro. En cambio cuando tienen diámetros del orden de 100,000 km. se convierten en ciclones.
Podemos decir que la antítesis de un torbellino en calidad de círculos viciosos, es un remolino que succiona para abajo; pero lo que nosotros esperamos es un TORBELLINO porque somos los Elías del último tiempo. No obstante, aunque muriéramos, no somos más que de Cristo, somos propiedad privada de Cristo, a menos que nosotros le hayamos dado derechos al enemigo con nuestras actitudes, como el hecho de irnos a la cama en enojo; porque dice la Biblia que no debemos permitir que el sol se ponga sobre nuestro enojo lo cual podría provocarnos amargura.

CIRCULOS VIRTUOSOS
A continuación veremos algunos versículos que nos señalan plenamente los círculos virtuosos de Dios:
Pero ¿quién soy yo y quién es mi pueblo para que podamos ofrecer tan generosamente todo esto? Porque de ti proceden todas las cosas, y de lo recibido de tu mano te damos. (1 Crónicas 29:14 LBLA)
Nosotros podemos dar porque El nos ha enseñado a que demos, y su forma de enseñarnos fue, dándonos de gracia.
Sanad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, expulsad demonios; de gracia recibisteis, dad de gracia. (Mateo 10:8 LBLA)
Debemos aprender a dar de gracia lo que de gracia hemos recibido para que estemos en el círculo virtuoso de Dios. Uno de los ataques que el enemigo está logrando dentro de la alabanza es que muchos ministros de alabanza, están vendiendo el don del canto que El puso en ellos para conducir al pueblo de Dios hasta el lugar Santísimo, olvidándose que El se los dio de gracia. Tampoco estamos diciendo que ellos no tienen derecho a una retribución por el trabajo que hacen en la obra de Dios, pero de recibir una ofrenda generosa, a que ellos le pongan precio a sus presentaciones; hay mucha diferencia.
Nosotros amamos, porque El nos amó primero. (1 Juan 4:19 LBLA)
Lo que debemos procurar es que los círculos no sean milimétricos, sino, kilométricos, con el propósito que nos vayamos muy pronto de esta tierra, porque cada vez existe menos espacio para nosotros; el mundo está llegando el punto en el que podemos decir: peor que el estatus que alcanzó Sodoma y Gomorra.
"Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros hemos perdonado a nuestros deudores. (Mateo 6:12 LBLA)
Porque El nos ha perdonado es que hoy nosotros podemos perdonar y no permitir que la amargura invada nuestro corazón.
Pues yo también soy hombre puesto bajo autoridad, y tengo soldados bajo mis órdenes; y digo a éste: "Ve", y va; y a otro: "Ven", y viene; y a mi siervo: "Haz esto", y lo hace. (Lucas 7:8 LBLA)
Reconocen la autoridad que Dios ha depositado en nosotros, por cuanto nosotros reconocemos autoridad también.
Haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. (Génesis 12:2 LBLA)
Nosotros somos de bendición para poder bendecir a otros.
Y junto a él edificaron los hombres de Jericó, y a su lado edificó Zacur, hijo de Imri. (Nehemías 3:2 LBLA)
Nosotros tenemos la capacidad de levantar, de restaurar a otros, porque Dios nos restauró primero, para enseñarnos cómo hacerlo.
...el cual nos consuela en toda tribulación nuestra, para que nosotros podamos consolar a los que están en cualquier aflicción con el consuelo con que nosotros mismos somos consolados por Dios. (2 Corintios 1:4 LBLA)
Dios nos consuela para que nosotros podamos consolar a otros y de alguna manera podemos compartir nuestro testimonio y glorificar el nombre de Dios por la forma como hemos sido consolados. Si estamos pasando por algún momento de tribulación, debemos saber que no es para destruirnos sino que, para que seamos consolados y en su momento, cuando menos lo pensemos, estaremos saliendo de cualquier situación en la que vivamos.
Pero si alguno no reconoce esto, él no es reconocido. (1 Corintios 14:38 LBLA)
Por cuanto podemos reconocer todo lo que viene de Dios, a nosotros también nos pueden reconocer como enviados de Dios.
Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones. (Santiago 4:8 RV 1960)
Hoy podemos acercarnos a Dios, porque El se acercó cuando nosotros no le conocíamos.
Isaac entonces dijo a Jacob: Te ruego que te acerques para palparte, hijo mío, a ver si en verdad eres o no mi hijo Esaú. (Génesis 27:21 LBLA)
A veces las madres tienen una espiritualidad mayor que la del padre. Rebeca en cierta forma había adquirido más espiritualidad que Isaac y consultó a Dios, respecto a los hijos que daría a luz:
Y los hijos luchaban dentro de ella; y ella dijo: Si esto es así, ¿para qué vivo yo? Y fue a consultar al SEÑOR. Y el SEÑOR le dijo: Dos naciones hay en tu seno, y dos pueblos se dividirán desde tus entrañas; un pueblo será más fuerte que el otro, y el mayor servirá al menor. (Génesis 25:22-23 LBLA)
Rebeca sabía quién de sus hijos serviría a quién, mientras que Isaac, quiso hacerlo de acuerdo a lo que quizá él consideraba lógico. Entonces el plan original de que Jacob le robara la primogenitura a Esaú, fue diseñado por la madre; no obstante que Jacob tenía miedo que su padre notara su engaño, y que en lugar de recibir bendición pudiera recibir maldición, hizo todo lo que la madre le había dicho y entonces se acercó al padre para recibir la bendición porque el padre sintió la cobertura de su primogénito; como nos ha sucedido a nosotros, cubiertos por la piel de nuestro hermano mayor, el Señor Jesucristo, nos podemos acercar a recibir la bendición del padre.
Debemos acercarnos a Dios para que nos pueda palpar, para que tengamos una relación íntima con El, en caso contrario, si nos alejamos, eso puede ser producto del orgullo que exista en nuestro corazón y que nos este impidiendo acercarnos a Dios. Debemos comprender que si nos alejamos de Dios, podemos caer en el mismo error de muchos animales que los tienen que estar halando para que se acerquen cuando se les quiere hacer un bien; pero nosotros no somos como esos animales sin entendimiento.
No seas como el caballo o como el mulo, que no tienen entendimiento; cuyos arreos incluyen brida y freno para sujetarlos, porque si no, no se acercan a ti. (Salmos 32:9 LBLA)
Debemos acercamos al Padre para que nos bendiga con todo su corazón.
Entonces dijo: Sírveme, y comeré de la caza de mi hijo para que yo te bendiga. Y le sirvió, y comió; le trajo también vino, y bebió. (Génesis 27:25 LBLA)
Si queremos que Dios coma de Su dulce fruto que existe en nosotros, pero debemos acercarnos, porque la primera vez que nos acercamos fue para que nos cubriera Cristo, la segunda vez para que coman de nuestro fruto.
Y su padre Isaac le dijo: Te ruego que te acerques y me beses, hijo mío. (Génesis 27:26 LBLA)
La tercera vez nos acercamos para que Dios se agrade del olor que podamos tener en nuestro corazón y que El nos bendiga, porque eso es lo que El quiere hacer en nosotros en todo momento, bendecirnos y como consecuencia la maldición tendrá que huir.
Y él se acercó y lo besó; y al notar el olor de sus vestidos, lo bendijo, diciendo: He aquí, el olor de mi hijo es como el aroma de un campo que el SEÑOR ha bendecido. (Génesis 27:27 LBLA)
Aunque alguien haya lanzado una maldición contra nosotros, Dios nos quiere bendecir, y es de esa forma como alcanzamos la bendición paterna.
Después harás que Aarón y sus hijos se acerquen a la entrada de la tienda de reunión, y los lavarás con agua. (Éxodo 29:4 LBLA)
Otra de las bendiciones que podemos encontrar acercarnos a la iglesia, es en el lavamiento o sea, la ministración de nuestra alma. Ese acercamiento es directo hasta el trono de la gracia de Dios, porque a pesar de los tropiezos que podamos tener; no nos importa nada; estamos necesitamos de la palabra de Dios, aunque quizá nos estén insultando, no nos alejamos, sino que, más nos acercamos. Cuando nos acercamos a la entrada, como lo muestra la cita anterior, nos estamos acercando a la puerta y esa puerta es Cristo.
También harás que sus hijos se acerquen y pondrás túnicas sobre ellos. (Éxodo 29:8 LBLA)
Esto es figura de la cobertura. Cuando alguien se acerca de todo corazón buscando cobertura, es fácil extender la túnica de la cobertura que Dios nos ha otorgado para cubrir al desnudo espiritual.
"A los sacerdotes levitas que son de la descendencia de Sadoc, que se acercan a mí para servirme"--declara el Señor DIOS-- "darás un novillo de la vacada para la ofrenda por el pecado. (Ezequiel 43:19 LBLA)
Nadie le puede servir a Dios si no se acerca a El. Existen muchos que sirven pero no se acercan, la formula debe ser al revés, se deben acercar a Dios para poderle servir de todo corazón.
Por tanto, acerquémonos con confianza al trono de la gracia para que recibamos misericordia, y hallemos gracia para la ayuda oportuna. (Hebreos 4:16 LBLA)
...acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, teniendo nuestro corazón purificado de mala conciencia y nuestro cuerpo lavado con agua pura. (Hebreos 10:22 LBLA)
Estos son círculos virtuosos que nos trasladaran de dimensión, pero es necesario proclamar, despertar, levantarnos y por último debemos acercarnos.
Este es tiempo final y debemos comprender la gran verdad al acercarnos a Dios con la madurez con la madurez que El ha permitido que alcancemos. Si queremos acercarnos a la vid, debemos acercarnos a los pámpanos los cuales representan a nuestros hermanos de la Iglesia, aunque debemos hacerlo físicamente, también debemos hacerlo espiritualmente.


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