martes, 13 de octubre de 2015

Joel Osteen - El Gozo Que Produce Dar




Uno de los retos más grandes para vivir nuestra mejor vida ahora es la tentación de vivir egoístamente. Como creemos que Dios desea lo mejor para nosotros, que Él quiere que prosperemos, que contamos con su favor, y que Él tiene mucho más para nosotros, es fácil caer en la trampa muy sutil del egoísmo.


Cuando viva para dar, usted no sólo evitará esa trampa, sino que experimentará más gozo del que jamás habría soñado que sería posible.

La sociedad nos enseña que debemos cuidar al número uno. “¿Qué provecho existe para mí? Te ayudaré pero ¿qué recibiré a cambio?” Fácilmente reconocemos que esta generación es la generación del “yo”, y ese mismo narcisismo contamina nuestra relación con Dios, con muchas familias y con los demás.

Muchas personas hoy día están viviendo desvergonzada y abiertamente para ellos mismos. No les interesan las otras personas, y no tienen tiempo para ayudar a otro en necesidad. Su enfoque es solamente sobre lo que ellos quieren, lo que ellos necesitan, lo que ellos sienten que sería de más beneficio para ellos. Es irónico porque esta actitud los condena a vivir una vida sin profundidad ni recompensa o gozo, ya que, no importa cuánto acumulen para ellos mismos, nunca están satisfechos.

Amigo, si usted quiere experimentar un nuevo nivel del gozo de Dios, si usted quiere que derrame de su bendición y favor en su vida, entonces tendrá que dejar de pensar sólo en usted mismo. Tiene que aprender a ser una persona que da y no sólo una que recibe.

Deje de pensar lo que todos pueden hacer por usted, y comience a ver lo que usted puede hacer para otros porque no fuimos creados para ser personas envueltas en nosotros mismos, pensando sólo en nosotros mismos. No, Dios nos creó para ser dadores, y usted nunca se sentirá verdaderamente realizado como persona  hasta que no aprenda el secreto tan sencillo de cómo dar su vida.

Cuando soy tentado a frustrarme o a preocuparme, o cuando pierdo el gozo, la primera cosa que me pregunto es: “¿Sobre qué estoy enfocado? ¿Dónde está mi énfasis? ¿Sobre que estoy pensando?” Nueve de cada diez veces estoy pensando en mis problemas; estoy pensando en alguna frustración o preocupación en mi vida; estoy pensando en lo que tengo que hacer mañana.

Cuando estoy tan involucrado con “yo”, es como activar una formula para la depresión y el desánimo. Tenemos que aprender a cambiar el enfoque de nuestra vida. El fallecido cantante cristiano, Keith Green, lo dijo muy bien: “Es tan difícil ver cuando mis ojos están puestos en mí”.
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