domingo, 14 de octubre de 2012

Luis Bravo - ¿Vale la pena ser fiel a Dios?

luis bravo     Lic. Luis Bravo – www.LuisBravo.org
¿Alguna vez te has te has hecho esta pregunta, si vale la pena ser fiel a Dios?

Asaf escribió en el Salmo 73:2-3: “En cuanto a mí, mis pies estuvieron a punto de tropezar, casi resbalaron mis pasos. Porque tuve envidia de los arrogantes, al ver la prosperidad de los impíos”.

Al igual que Asaf, llego un momento en mi vida en el cual dude si valía la pena obedecer los mandatos de Dios o si era mejor vivir desenfrenadamente, porque al parecer les iba mejor a los malos.

Asaf llego a ese punto en el Salmo 73 cuando escribe: “Ciertamente en vano he guardado puro mi corazón y lavado mis manos en inocencia; pues he sido azotado todo el día y castigado cada mañana”. Versos 13-14.”
 En Malaquías también encontramos que el pueblo de Israel dijo: “En vano es servir a Dios. ¿Qué provecho hay en que guardemos sus ordenanzas y en que andemos de duelo delante del SEÑOR de los ejércitos? , “Por eso ahora llamamos bienaventurados a los soberbios. No sólo prosperan los que hacen el mal, sino que también ponen a prueba a Dios y escapan impunes.” Malaquías 3:14-15.

Eclesiastés 8:14 dice: “Hay vanidad que se hace sobre la tierra: que hay justos a quienes sucede como si hicieran obras de impíos, y hay impíos a quienes acontece como si hicieran obras de justos. Digo que esto también es vanidad”.

fiel a DiosAsaf vuelve a escribir en el Salmo 73:16-17: “Cuando pensaba, tratando de entender esto, fue difícil para mí, hasta que entré en el santuario de Dios; entonces comprendí el fin de ellos.”

Dice la Biblia en Eclesiastés 8:11: ”Como la sentencia contra una mala obra no se ejecuta enseguida, por eso el corazón de los hijos de los hombres está en ellos entregado enteramente a hacer el mal.”

Es decir que hacer lo malo no es el camino correcto en nuestra vida, que cuando prosperamos haciendo el mal, no es que Dios apruebe lo que estamos haciendo, si no que Él es misericordioso y está esperando que nos arrepintamos de nuestras malas obras, 2 de Pedro 3:9 dice: “El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.”

Nosotros no engañamos a Dios o le jugamos la vuelta, Él nos conoce y se da cuenta de todo lo que hacemos, como dice Gálatas 6:7: “No os dejéis engañar, de Dios nadie se burla; pues todo lo que el hombre siembre, eso también segará”.

En Apocalipsis 2:21-23, leemos: “Le he dado tiempo para arrepentirse, y no quiere arrepentirse de su inmoralidad. Mira, la postraré en cama, y a los que cometen adulterio con ella los arrojaré en gran tribulación, si no se arrepienten de las obras de ella. ‘Y a sus hijos mataré con pestilencia, y todas las iglesias sabrán que yo soy el que escudriña las mentes y los corazones, y os daré a cada uno según vuestras obras”.

Asaf llego a comprender esto en el final del Salmo 73, verso 27: “Porque he aquí, los que están lejos de ti perecerán; tú has destruido a todos los que te son infieles.”

Y en Eclesiastés 8:12-13 leemos: “Aunque el pecador haga el mal cien veces y alargue su vida, con todo, yo sé que les irá bien a los que temen a Dios, a los que temen ante su presencia. Pero no le irá bien al impío, ni alargará sus días como una sombra, porque no teme ante la presencia de Dios”.

Si vemos la vida de grandes hombres de Dios como José en Egipto o Daniel en Babilonia, nos vamos a dar cuenta el resultado de su conducta temerosa delante de Dios y aunque fueron difamados y encarcelados, como José o bien envidiados y lanzados al foso de los leones, como Daniel, aun así ellos se mantuvieron fieles hasta el fin, y Dios se encargó de honrarlos grandemente más adelante en sus vidas, si bien es cierto que en el camino tuvieron que pasar por momentos muy difíciles y confusos al obedecer a Dios, su final fue muy feliz.

Recuerda esto: “Porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que El existe, y que es remunerador de los que le buscan”. Hebreos 11:6

“…porque yo honraré a los que me honran, y los que me menosprecian serán tenidos en poco.” 1 Samuel 2:30

“He aquí, yo vengo pronto, y mi recompensa está conmigo para recompensar a cada uno según sea su obra”. Apocalipsis 22:12

“El cielo y la tierra pasarán, mas mis palabras no pasarán.” Mateo 24:35

En Malaquías vemos como El Señor nuestro Dios decreta: “Entonces los que temían al SEÑOR se hablaron unos a otros, y el SEÑOR prestó atención y escuchó, y fue escrito delante de Él un libro memorial para los que temen al SEÑOR y para los que estiman su nombre. Y ellos serán míos–dice el SEÑOR de los ejércitos– el día en que yo prepare mi tesoro especial, y los perdonaré como un hombre perdona al hijo que le sirve. Entonces volveréis a distinguir entre el justo y el impío, entre el que sirve a Dios y el que no le sirve“. Malaquías 3:16-18.

Dios ha prometido que viene un tiempo, en el cual Él hará una diferencia entre el justo y el impío, entre el que de verdad sirve a Dios y el que no le sirve, y en el cual veras y dirás: “Sí vale la pena ser fiel a Dios.

Por eso: “No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos”. Gálatas 6:9.

Dios te bendiga.
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