viernes, 2 de julio de 2010

Apostol Billy Bunster - La Restauracion Del Tabernaculo De David, Parte I

apostol
 billy bunsterLa República de Chile fue protagonista en febrero 2010, de uno de los terremotos más fuertes en la historia del continente americano; formando parte con eso, de un evento más que ha marcado los escenarios del fin, en la faceta de escenario tierra.

Sin embargo, en medio de las pruebas, es como Dios nos puede hablar, aun en medio de aquellas pruebas que han dejado mucha mortandad en ciudades como Chile, que la dejó devastada y lo asombroso es que Dios, como ayer, sigue hablando hoy, para alertarnos que los tiempos finales han llegado. Difícilmente hemos sabido de un terremoto con tantas réplicas, como las que hubo en ese país. Lo interesante de esto es que después de ese terremoto; Dios nos habló para decirnos que El había destruido a los principados y potestades que se habían levantado en aquella ciudad; pero entonces ¿qué era lo que había sucedido con el vandalismo que se había levantado? Más adelante lo describiremos porque lo que cabe mencionar ahora es que uno de los eventos que más ha impactado en ese desastre, es el testimonio de cristianos que vieron cómo se abrió la tierra para tragarse a muchas personas que estaban en sus cultos idolátricos; ese evento lo han relatado como lo mismo que le sucedió a Coré y su familia: se los tragó la tierra y después vieron subir una especie de fuego y humo.

Coré ya había reunido contra ellos a toda la congregación a la entrada del tabernáculo de reunión. Entonces la gloria de Jehovah apareció a toda la congregación. Y Jehovah habló a Moisés y a Aarón diciendo: —Apartaos de en medio de esta congregación, pues voy a consumirlos en un instante. Ellos se postraron sobre sus rostros y dijeron: —Oh Dios, Dios de los espíritus de todo ser humano: Cuando un solo hombre peca, ¿te has de enfurecer contra toda la congregación? Entonces Jehovah habló a Moisés y le dijo: —Habla a la congregación diciendo: "Apartaos de los alrededores de las moradas de Coré, Datán y Abiram." Moisés se levantó y fue a donde estaban Datán y Abiram. Y los ancianos de Israel fueron tras él. Luego habló a la congregación diciendo: —¡Apartaos, por favor, de las tiendas de estos hombres impíos! No toquéis ninguna cosa suya, no sea que perezcáis con todos sus pecados. Se apartaron, pues, de alrededor de las moradas de Coré, Datán y Abiram. Entonces Datán y Abiram salieron y se pusieron de pie a la entrada de sus tiendas, junto con sus mujeres, sus hijos y sus niños pequeños. Y Moisés dijo: —En esto conoceréis que Jehovah me ha enviado para que haga todas estas cosas, y que no las hice por mi propia voluntad: Si éstos mueren como mueren todos los hombres, o si les acontece sólo la misma suerte de todos los hombres, entonces Jehovah no me ha enviado. Pero si Jehovah hace algo nuevo y la tierra abre su boca y se los traga, junto con todo lo que les pertenece, y descienden vivos al Seol, entonces conoceréis que estos hombres han menospreciado a Jehovah. Aconteció que al acabar él de hablar todas estas palabras, se rompió la tierra que estaba debajo de ellos. La tierra abrió su boca y se los tragó a ellos, a sus familias y a todos los hombres que eran de Coré, junto con todos sus bienes. Ellos con todo lo que tenían descendieron vivos al Seol. La tierra los cubrió, y perecieron en medio de la asamblea. Y todo Israel, los que estaban a su alrededor, huyeron al grito de ellos, porque decían: "¡No sea que la tierra nos trague a nosotros también!" Después salió fuego de parte de Jehovah y consumió a los 250 hombres que ofrecían el incienso. (Números 16:19-35 RVA)

Posteriormente al terremoto que había sacudido toda la república de Chile; se vivió un terremoto social, donde se levantaron potestades de vandalismo, porque cuando cayeron las potestades de las tinieblas; no teniendo a donde ir, se metieron en los cerdos; y que lamentablemente esos vasos que sirvieron para ese efecto, fueron cristianos que se voltearon en actuar igual que el mundo, cristianos que se hicieron uno con el mundo, olvidándose que en medio de toda situación adversa, Dios nos habla de la siguiente forma:

Estad quietos, y sabed que yo soy Dios; exaltado seré entre las naciones, exaltado seré en la tierra. El SEÑOR de los ejércitos está con nosotros; nuestro baluarte es el Dios de Jacob. (Salmos 46:10-11 LBLA)

Volviendo al punto del terremoto; Dios había avisado por medio de Sus profetas, que venía un mega terremoto; y la mayoría del pueblo de Dios, no les creímos, muchos pensamos que los profetas estaban exagerando el juicio de Dios; pero pasaron los días, llegó el mega terremoto dejando barcos en medio de la ciudad; porque lamentablemente Su pueblo no atendió la alarma para examinar su propio campamento y ver si había anatema en medio del campamento.

Quizá muchos de los que se burlaron de aquellos profetas y que no atendieron la voz de Dios; pudieron haber pasado a formar parte de los que se fueron de este mundo; y no fue sino hasta después del terremoto, que el pueblo de Dios se volvió a El para unirse en oración y humillarse en Su presencia; porque hasta entonces, pudieron ver que habían ofendido a Dios y que era hora de arrepentirse de sus pecados.

Después de la organización que se necesitaba para un culto general de oración, en donde se logró reunir a más de 16,000 personas, sin contar a varios miles que no lograron ingresar al recinto; se procedió entonces a convocar al pueblo cristiano para que oraran. Lo interesante de todo esto es que la Iglesia de Cristo en general, se humilló ante la presencia de Dios y todo se dio lugar para pedir perdón a Dios y pedirse perdón por las diferencias que podía haber entre las congregaciones; porque todos sabíamos que el mega terremoto era el producto de un ¡ay!, y Dios había hablado otra vez para advertir que estaban por llegar otros 2 ¡ay! más; a lo que el pueblo de Dios comprendió que debía continuar unido en oración y humillándose constantemente delante de El, para pedir perdón.

Sucederá en aquel día, dice el Señor Jehovah, que haré que el sol se oculte al medio día; y en pleno día haré que la tierra sea cubierta de tinieblas. Convertiré vuestras fiestas en duelo y todas vuestras canciones en cantos fúnebres. Haré que todos los lomos se cubran de luto, y que se rapen todas las cabezas. Traeré a ella duelo como por hijo único, y su final será un día de amargura. "He aquí que vienen días, dice el Señor Jehovah, en los cuales enviaré hambre a la tierra; no hambre de pan, ni sed de agua, sino de oír las palabras de Jehovah. (Amós 8:9-11 RVA)

Notemos que dentro del pueblo de Dios, hay pecadores: adúlteros, fornicarios, ladrones, estafadores, negligentes, etc., y Dios dijo que ha espada caerán porque ellos piensan que el desastre no los alcanzaría.

Cuando hacemos memoria de lo que ha sido la Iglesia de Cristo en la república de Chile; podemos ver que el último avivamiento fue en 1909; la gente pecadora, salía de los prostíbulos emborrachados de licor, exhaustos de tanto pecado; pero salían buscando una Iglesia para que oraran por ellos y que los liberaran de cualquier espíritu de vicio que los pudiera tener encadenados; y todo debió ser muy bonito en aquel entonces, a tal grado que le quisieron poner nombre a ese avivamiento, lo que dio lugar a divisiones y cada quien siguió su camino olvidándose del autor de aquel avivamiento: Dios. Por eso tuvo que venir un mega terremoto para que todo Su pueblo fuera sacudido y se volviera de sus malos caminos, no obstante la Biblia dice que de todo lo que le sucede al hombre; al justo le irá bien; no así a los pecadores porque ellos morirán a espada, y si alguna bendición quedara que no fue bien aprovechada, pasará a manos del pueblo de Dios.

Para darle un pincelazo al tema central de esta oportunidad; podemos decir que el Tabernáculo de David se cayó, porque el pueblo de Dios dejó de arrepentirse; aunque David tenía una comunión constante con Dios, el pueblo se había olvidado de arrepentirse de cualquier pecado que tuviera. Hoy, Dios está estremeciendo la casa de Israel, sacudiendo al pueblo para que reaccionemos de nuestros malos caminos y nos volvamos a Dios, para que nos humillemos, para que confesemos los pecados ocultos, quitando de nuestra mente todo aquello que nos puede estorbar, porque Dios viene pronto y quiere que nos levantemos y que llevemos Su mensaje de salvación a aquellos que no lo conocen. En cierta ocasión nuestro Señor Jesucristo le pregunta al Apóstol Pedro si lo amaba, pero él le responde que lo quiere; es lo mismo que sucede con nosotros; pero aunque sea con ese querer, Dios pide que apacentemos Sus ovejas. Debemos comprender que arrepentirnos no es que tengamos cargo de conciencia, sino que dejemos de pecar; y si la traducción de la palabra pecado es: fallar en el blanco; entonces lo que debemos clamarle a Dios es que nos ayude a que acertemos en el blanco; que nos ayude a dejar de fallarle y estarlo ofendiendo con nuestras actitudes que muchas veces, ni siquiera podemos notar que lo hemos hecho, es por eso que necesitamos la ministración del Espíritu Santo quien nos convence de todo aquellos que no sabemos que es pecado; pero lo hace para que lleguemos al arrepentimiento.

Y cuando El venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio... (Juan 16:8 LBLA)

A veces cuando hablamos de este tipo de enseñanzas, lo que buscamos es el levantamiento del Tabernáculo de David, sin embargo no hacemos nada por aquellos que se están yendo a una eternidad, sin haber escuchado el nombre de Jesús.

"Después de esto volveré y reconstruiré el tabernáculo de David, que está caído. Reconstruiré sus ruinas y lo volveré a levantar, para que el resto de los hombres busque al Señor, y todos los gentiles, sobre los cuales es invocado mi nombre," dice el Señor que hace estas cosas, que son conocidas desde la eternidad. (Hechos 15:16-18 RVA)

El término: gentiles, son los que se encontraban fuera del círculo familiar paterno; de tal manera que cuando nos referimos a gentiles, estamos diciendo que hemos ido a los que estaban fuera de la paternidad de Dios. Si queremos levantar Tabernáculo de David, debemos comprometernos delante de Dios para no volver a dejar que nadie se pierda a causa de nuestro enmudecimiento, sino que, hablaremos y conquistaremos aquello que no hemos ni siquiera intentado rescatar de las tiniebla
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