sábado, 22 de mayo de 2010

Rodolfo Mendonza - En El Seran Benditas Todas Las Familias II

El Señor desea bien, paz y prosperidad para toda tu casa, sin importar las circunstancias pasadas, presentes o futuras.

Génesis 12:3 promete: Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra. 
Debes estar convencido de que tu familia será bendita en Jesús. En estos tiempos hay familias de todo tipo, color y sabor. Las hay estilo clásico con mamá, papá y tres hijos, pero en muchas solamente hay mamá o papá o un hijo, otras familias han adoptado hijos y en otros casos, los niños viven con los abuelitos o tíos. Personalmente admiro a las madres solteras que enfrentan solas el reto de educar a sus hijos. Para esos casos, la biblia dice: “Dios te hace habitar en familia también”, es decir que Él se ocupa  de complementar a tu familia que siempre será de primera categoría. La Palabra también dice que si tu esposo te abandonó o eres viuda, el Señor será tu marido porque está contigo.
En muchas familias, el varón que vive en casa no es el padre de los hijos sino el segundo esposo de mamá.  Enfrentar la noticia de un divorcio y de saber que papá tiene o tendrá otra familia es una situación común. Incluso hay familias integradas por “los tuyos, los míos y los nuestros”. Esta realidad tiene diversas causas y es necesario enfrentar las consecuencias de alguna mala decisión tuya o de otra persona. Sin importar tu circunstancia actual, Dios quiere bendecir tu familia de hoy en adelante.
Su deseo de bendecirte no implica una aprobación del pasado. Una persona me dijo: “usted está a favor del divorcio porque ora por esa pareja de divorciados”. Entonces le respondí: “no estoy a favor del divorcio pero creo que Dios sí desea hacerle bien a todos Sus hijos, sin importar su situación”.  Nadie es menos ante Sus ojos por haber enfrentado una separación. Ante esa situación, deben pedir perdón por sus errores, buscar la paz con sus familias y seguir adelante, luchando por los hijos que tengan y dándoles todo el amor que necesitan.  También deben recibir el perdón que Dios desea otorgarles  porque  nos los culpa, por el contrario, los acepta y extiende Su misericordia. Si eres capaz de llegar al Señor y creerle,  no dudes que recibirás Su gracia redentora de sanación que te rescata de tu pasado.
Los solteros también deben pensar en el futuro porque algún día formarán una familia  que Dios desea bendecir desde ahora. Él quiere  hacerte bien en todo tiempo y por anticipado.
Siete bendiciones para tu familia
En la Palabra hay muchas promesas de bienestar, especialmente para las familias. Cree en ellas para verlas reflejadas en tu hogar.

Hechos 16:31 habla sobre lo que pasará a quienes creen en Jesús: Ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa. 

Tarde o temprano, todas las personas que viven en tu hogar conocerán a Jesús porque tú eres como un imán que lo atrae. En mi caso, yo fui el primero en recibí a Jesús en mi familia  y cuando empecé a ejercer mi fe hubo algunos que me dieron  batalla.  Me atacaron diciendo que todo era solamente una emoción pasajera pero yo creí a pesar de las dificultades  y sabía que los vería en el cielo porque la bendición de Dios los alcanzaría a través mío. Hasta el día de hoy, no se ha muerto nadie de mi familia sin haber recibido a Jesús en su corazón  y  lo mismo sucederá en tu vida. Verás a toda tu casa doblar las rodillas a los pies de Jesús y declararlo como Señor de sus vidas.

Proverbios 14:11 nos recuerda: La casa de los impíos será asolada, pero florecerá la tienda de los rectos.
La segunda promesa refleja el deseo de Dios de prosperidad, bienestar y bendición para los justos. Bienestar significa tener estabilidad, paz, salud, buenas relaciones, tranquilidad y satisfacción en todas las áreas.  No significa que tendrás una gran bendición económica  sin paz en el hogar o que tendrás una hermosa familia pero sin qué comer.  La promesa del Señor abarca todas las áreas porque Él es íntegro. Entonces podrás decirle: “gracias Dios, has sido bueno conmigo y mi familia”.
Aprende a ser agradecido con lo que tienes. Caminar en rectitud también es ver lo bueno antes que lo malo y sacar un balance positivo de tu vida y las bendiciones de Dios. Somos muy fáciles para ver los errores y lo malo que nos sucede pero debemos aprender a dimensionar todo lo bueno y agradecerlo.  Siendo una persona recta, te sentirás tan agradecido por las bendiciones que recibes que ningún problema robará tu felicidad. La Biblia no promete que la vida será fácil, libre de preocupaciones o adversidades. Todos los hogares afrontamos dificultades, pero la Palabra dice que podrás ver lo que estás viviendo y decir: “de verdad Dios a sido bueno conmigo, me ha bendecido y estoy agradecido por eso”.
Josué 24: 15 habla sobre la elección de servir: Y si mal os parece servir a Jehová, escogeos hoy a quién sirváis; si a los dioses a quienes sirvieron vuestros padres, cuando estuvieron al otro lado del río, o a los dioses de los amorreos en cuya tierra habitáis; pero yo y mi casa serviremos a Jehová.  
La tercera promesa se refiere a la disposición de servir al Señor. La urbanidad nos enseña que al hablar no debemos decir “yo” antes de mencionar a otros pero  Josué no siguió la regla porque quería demostrar que él daría ejemplo de servicio al Señor para que toda su casa lo imitara.  Desde pequeños se debe enseñar el servicio a Dios. Mis hijos saben que “nosotros nacimos para servir a Dios” porque se los recuerdo constantemente. La maestra de Rodolfito, mi hijo de tres años, me comentó que un día, jugando  “a la familia” con unas niñas,  le escuchó decir con su pronunciación infantil: “está bien, seré el papá pero aquí se sirve al Señor”. Mi hijo simplemente imitó lo que ve en casa y repitió una expresión que escucha constantemente. Si tú sirves al Señor en tu hogar, será más fácil que las personas también lo hagan fuera de casa. Con mi esposa tomamos la decisión de que nuestras vidas no giraran en torno a nuestros hijos sino alrededor del Señor. Por eso es que hacemos el esfuerzo de venir con ellos a la iglesia aunque sea difícil porque son pequeños.  Muchas madres de bebés dicen: “para quedarme en el corredor de la iglesia con mi niño, mejor me quedo en la casa”. Esta es una mala decisión porque significa que prefieres la comodidad de tu casa a ir a la casa del Señor. Si le enseñas esa actitud a tu hijo desde pequeño, cuando crezca dirá que no quiere ir a la iglesia  y usará los argumentos que escuchó de ti.  Por eso es tan importante enseñarles a servir a Dios desde pequeños.  Hay que hacer el esfuerzo de ir a todas las actividades de la iglesia para que ellos vean que servir a Dios también implica sacrificio. Esta lección se enseña y aprende en el hogar e inicia con tu decisión de dar el ejemplo y decir, igual que Josué: “Yo y mi casa serviremos al Señor”.
Eclesiastés 9: 9 recomienda: Goza de la vida con la mujer que amas, todos los días de la vida de tu vanidad que te son dados debajo del sol, todos los días de tu vanidad; porque esta es tu parte en la vida, y en tu trabajo con que te afanas debajo del sol. 
La cuarta promesa se refiere a disfrutar lo que te corresponde. Los solteros piensan que el matrimonio aleja los afanes, pero solamente cambian.
El matrimonio trae nuevos afanes y también nuevas alegrías. El primer afán que el esposo descubre es comprobar que esa bella mujer ante el altar, con dos horas de maquillaje y tres de peinado, no es la misma cuando se levanta. Las mujeres por su parte,  descubren que por las noches, su príncipe azul  se transforma en el ogro Shrek .  Ambos tienen que acomodarse a su pareja. Incluso en cosas tan sencillas como aprender a compartir el baño, el clóset  y lo más difícil, compartir la cama con alguien que tal vez habla dormido, es sonámbulo, ronca y golpea. Luego está el acomodo financiero, llegan las cuentas de luz, cable, agua y celular que se deben pagar.  Por eso dice la Biblia “el soltero puede ocuparse de las cosas de Dios, pero el casado se ocupa de las cosas del mundo, de cómo agradar a su mujer.” Cuando estabas soltero podías quedarte en casa viendo el Mundial, pero casado debes ir al supermercado, sacar la basura o colaborar en lo que tu esposa te pida.
¡Y qué decir cuando nace el primer bebé! Tal vez trae el pan bajo el brazo pero acompañado de nuevos afanes. La madre ya no duerme bien desde antes del nacimiento y todo le cambia, incluyendo el humor. Luego vienen los desvelos, la crianza y las complicaciones, desde enseñarles a ir al baño hasta su rebeldía durante la adolescencia. Entonces dice la Biblia que de todos los afanes, queda gozar la vida con tu mujer. Disfruta tu vida en pareja, eso es lo que finalmente hace que el matrimonio valga la pena. Dedícale tiempo a tu cónyuge, busquen momentos para estar a solas, así como hacen espacio para atender a los hijos, el trabajo y la iglesia.  Reserven un día para su pareja, salgan a cenar, al cine o a dar un paseo por el parque.  Esposo, planifica algo con ella y para ella, de manera que renazca el amor y la alegría de compartir la vida. Obséquiale flores a tu mujer, nunca olvides los detalles que la enamoran. Esposa, prepárale una cena especial a tu marido, dedícate a él.  Hay que aprender a disfrutar la vida porque de todo tu esfuerzo y afán, te queda ese tiempo que viven juntos y felices. De lo contrario, llegará el día que te aburras de tu pareja y ya no podrás afirmar que tienes la parte que te corresponde de lo que Dios desea darte. Él quiere que te alegres y seas feliz con tu familia.
Proverbios 22: 6 aconseja sobre la educación de los niños: Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él.
La quinta promesa se refiere a la educación de los hijos. Tienes una gran influencia sobre ellos cuando son pequeños y  dice la Biblia que lo que les enseñes quedará grabado en su conciencia. Un predicador de mi red tiene tres hijos casados que sirven a Dios. Le pregunté: “¿Cómo lograste que se entregaran a Dios de esa forma?”  Y  me respondió: “Lo que ves es la victoria de una lucha muy dura.  Incluso uno de ellos se fue de la casa durante quince meses, pero nos mantuvimos creyendo y orando porque vivieran lo que les habíamos enseñado y así fue”.  Cuando te dedicas a sembrar en tus hijos la semilla de la Palabra de Dios, puede ser que enfrenten tiempos adversos pero su destino final será la victoria en Cristo Jesús y verás la cosecha de tu esfuerzo.  Yo creo en esa promesa de victoria para mi vida y mi familia. Creo que veré a las familias de mis hijos sirviendo a Dios. Sin importar las decisiones que tomen en sus vidas, estoy seguro que regresarán al camino de bien, amor, bienestar y servicio al Señor que les he trazado.
Salmo 128. Bienaventurado todo aquel que teme a Jehová, que anda en sus caminos. Cuando comieres el trabajo de tus manos, bienaventurado serás, y te irá bien. Tu mujer será como vid que lleva fruto a los lados de tu casa; tus hijos como plantas de olivo alrededor de tu mesa. He aquí que así será bendecido el hombre que teme a Jehová. Bendígate Jehová desde Sion, y veas el bien de Jerusalén todos los días de tu vida, y veas a los hijos de tus hijos.Paz sea sobre Israel.
La sexta promesa habla de bendición y paz. La vid es la planta que produce uvas con las que se procesa el vino. Entonces, este verso significa que tu mujer te embriagará de amores en la intimidad de tu casa.  Además, la planta de olivo produce la aceituna de la que se extrae el aceite con el que se unge; en otras palabras,  tus hijos serán ungidos y los verás en tu mesa, sentados contigo.  Aplica este salmo a tu país y proclama que se verá el bien allí todos los días de tu vida.  Esta es una promesa maravillosa que asegura tu prosperidad y felicidad si temes a Dios. Tu mujer te volverá loco, la pasarán muy bien juntos en intimidad. Además, cuando tus hijos crezcan te acompañarán, serán poderosos y ungidos.   Es decir que es una promesa para tu madurez, cuando ya seas una persona de edad avanzada y te alegres al ver a tu familia cerca del Señor.
Con mi familia buscamos tiempo para estar juntos.  Hace poco hicimos un viaje con mis padres, los seis hermanos y mi esposa. Compartimos buenos momentos  y gozamos juntos porque disfrutamos del cumplimiento de la promesa de Dios.  Él quiere que algún día puedas reunir a tu familia como en los viejos tiempos cuando eran pequeños y vivían con sus padres.  Dios desea la unión de las familias.
Isaías 59: 21 nos da otra gran noticia: Y este será mi pacto con ellos, dijo Jehová: El Espíritu mío que está sobre ti, y mis palabras que puse en tu boca, no faltarán de tu boca, ni de la boca de tus hijos, ni de la boca de los hijos de tus hijos, dijo Jehová, desde ahora y para siempre.
Es asombroso cómo Dios da promesa para tu familia aunque todavía seas soltero. No te promete que tendrás un buen novio, Él va más allá y promete que te casarás un alguien que te hará feliz, tendrás buenos hijos y buenos nietos.  Cree por ese futuro de felicidad junto a tu familia próspera y llena de paz para disfrutar de la vida sin contiendas. Dile al Señor que tienes fe en Su deseo de bendecirte.
Visualiza con tu mente y corazón el futuro maravilloso que deseas para tu familia. Sin importar los conflictos del pasado, tendrás paz y reconciliación en tu casa. Tus hijos y nietos serán llenos del Espíritu Santo.
No importa la situación particular de tu familia, si tienen muchos o pocos recursos, más o menos educación, es igual, si eres ladino o indígena, del campo o de la ciudad,  empresario u obrero, la Biblia dice que todas las familias de la tierra serán benditas y así será. Creo en la promesa de bien para cada hogar. Creo por esas madres solteras que podrán ver la bendición de Dios. También creo por la bendición de quienes han pasado por una separación o divorcio y para aquellos que se han  casado de nuevo. Dios les guiará para que encuentren el camino, den pasos firmes y acertados que les ayuden a alcanzar la paz. Dale gracias al Señor por Sus promesas y esfuérzate para alcanzarlas por el bien de los tuyos. Ve a tu hogar y disfruta de tu familia.
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