viernes, 5 de febrero de 2010

Apostol Sergio Enriquez - Espigando Con El Señor I Parte



Necesitamos saber qué es lo que marca la cosecha. En el antiguo tiempo, el pueblo de
Israel, primero tomaba las primicias, cosechaba y por último dejaba el rebusco. Las
primicias, es lo que se llevaba a la casa de Dios; y en la escatología, podemos ver que los 144,000 son las primicias para el cordero; la cosecha es la que se quedará en la tribulación y por eso es que saldrá un ángel para la vendimia que son las uvas; pero también tienen que meter el trigo y la cebada; y por último el rebusco, los cuales son aquellos que se quedarán a la tribulación.

Cuando vemos el término espigar, podemos recordar el siguiente verso:

El que no está conmigo, está contra mí; y el que no recoge conmigo, desparrama.
(Mateo 12:30 LBLA)

No se trata de que alguien diga que es simpatizante de la Iglesia; aunque no está en contra, simpatiza; pero no es así; en Cristo o somos cristianos o no lo somos; somos pueblo de Dios o somos pueblo del enemigo; es muy necesario que a estas alturas de la vida, seamos definidos con quién estamos. Interesantemente en algunas congregaciones se predica un evangelio muy suave porque el que predica piensa que las personas a las que se les está trasladando el mensaje de la palabra de Dios, no cree que lleguen a ser perfectos; pero debemos saber que Dios es quien nos dará la perfección y en ese proceso, iremos botando las cosas que debemos dejar atrás sin que volvamos nuestra mirada a ellas. Muchos no hacen lo que deben hacer porque los tienen castrados para que no tengan anhelos o visiones que puedan tener en su corazón, y como consecuencia no lo pueden alcanzar nunca, hasta que finalmente son liberados en su alma para que puedan seguir adelante en el evangelio, porque lo que sucede es que por envidia o egoísmo, le dicen a cristianos que no llegarán a predicar el mensaje de salvación; y quizá esa persona, anhelaba obispado y piensa que en verdad no lo logrará. A veces, mutilamos a las personas con la burla que les hacemos, porque les quitamos todo ánimo de hacer muchas cosas en la vida.

Interesantemente, cuando nos vemos burlados para alcanzar una corona terrenal, es
cuando más empeño le ponemos para que aquellos que se burlaron, retrocedan sus
palabras. Lo mismo debemos hacer en lo espiritual; ceñirnos para alcanzar la meta, alcanzar aquello para lo cual fuimos alcanzados sin importarnos demonios que se levanten.

Entonces, estamos con el Señor o no estamos con El; pero una vez que nos hemos
definido; lo vamos acompañar porque no es lo mismo que El esté con nosotros a que
nosotros estemos con El. Porque si Cristo está con nosotros tenemos la esperanza de
gloria, y no tenemos ninguna condenación porque estamos en El. Si estamos con Cristo, iremos a donde El vaya, porque cuando Cristo está con nosotros, entonces es El quien nos acompaña a donde nosotros vamos. Es por eso que debemos tener una transición de que estemos con El, y un examen puede ser si verdaderamente estamos recogiendo, porque la cita de Mateo 12:30 dice que el que no recoge con El, desparrama. Pero si recogemos cosas que El no recoge; cuando debemos recoger, lo que El recoge, no podremos hacerlo, porque no tendremos lugar en nuestro corazón; y la pregunta es: ¿qué estamos recogiendo?, ¿leños para hacer un pan y morirnos después? Como una mujer que muestra la Biblia; dijo que recogía leños para hacer fuego, comida y después morirse ella y su hijo; o también como este grupo de familias que muestra la siguiente cita:

Los hijos recogen la leña, los padres encienden el fuego, las mujeres preparan la masa para hacer tortas a la reina del cielo, y derraman libaciones a otros dioses para ofenderme.
(Jeremías 7:18 LBLA)
Debemos cuidarnos de no despreciar recoger con Cristo porque en El, siempre habrá
bendiciones.

¿QUE ES LO QUE CRISTO RECOGE?

Por un breve momento te abandoné, pero con gran compasión te recogeré.
(Isaías 54:7 LBLA)

Dios le está hablando al pueblo de Israel; por un momento de varios miles de años los
abandonó porque habían caído; se habían perdido en sus afanes, pero había llegado el momento de recogerlos. Dios está recogiendo a los caídos con gran compasión, en el año de la preparación; Dios siendo perfecto, porque no hay nada que lo pueda manchar en nada; está recibiendo a los caídos, sin embargo, muchos de nosotros, cuando tenemos que recibir a un hermano que ha caído en pecado; dudamos que se logre levantar, y se nos olvida como dice la Biblia:

Recuerda, por tanto, de dónde has caído y arrepiéntete, y haz las obras que hiciste al
principio; si no, vendré a ti y quitaré tu candelabro de su lugar, si no te arrepientes.
(Apocalipsis 2:5 LBLA)

Porque muchos cristianos piensan que no han caído, se sienten intachables, y por esa
misma razón se atreven a juzgar a los caídos. Necesitamos recibir a los que han pecado, teniendo en cuenta que a nosotros nos bajó el amor a Cristo en algún momento; porque cuando empezamos en el camino maravilloso del evangelio de nuestro Señor Jesucristo; hacíamos en la Iglesia lo que fuera y donde fuera; si nos decían que fuéramos a predicar a la montaña, no lo pensábamos 2 veces; y ahora que las bendiciones de Dios se han multiplicado; quizá si pensaríamos 2 veces antes de hacer un doble esfuerzo por servirle a Dios. Muchos de nosotros fuimos recogidos por Dios; quizá hasta teníamos mala apariencia, pero El nos limpió, nos cambio de ropa, nos calzó; hasta que un día nos fuimos otra vez; y Dios nos vuelve a recibir con gran compasión y si El nos recibe; ¿por qué nosotros no recibimos a los caídos que necesitan restauración?

Como pastor apacentará su rebaño, en su brazo recogerá los corderos, y en su seno los llevará; guiará con cuidado a las recién paridas.
(Isaías 40:11 LBLA)

Los corderos son figura de ministros. Antes vimos una mujer que es figura de la Iglesia, la cual Dios recoge; pero ahora Dios le da la oportunidad a ministros; pero a los que verdaderamente se dejen levantar por la misericordia de Dios. Sin embargo debemos considerar un punto muy importante: no se trata de que pequen en diciembre y en enero estén pidiendo que los levanten; porque con Dios no se juega. Es por eso que Dios ve la intensión del corazón, porque si hay un espíritu cíclico de pecado, Dios ve la condición y libera a esa persona, si se humilla pidiendo ayuda; pero si alguien peca intencionalmente para que después le vuelvan a dar otra oportunidad; debe considerar que con Dios no se juega, porque no sabe hasta cuándo le darán una nueva oportunidad o en la próxima vez que peque, se le romperá el hilo de plata que describe Eclesiastés 12:6.

Yo dije: Subiré a la palmera, y recogeré sus frutos. ¡Que tus pechos sean como racimos de uva, tu aliento como aroma de manzanas, El Amado…
(Cantares 7:9 BPD)

Tenemos que recoger un árbol, pero no solo para tener la sombra, sino que, también tenga fruto para que se cumpla el verso que dice: a su sombra placentera me he sentado y su fruto es dulce a mi paladar; dicho en otras palabras: cobertura y palabra revelada.

Mi amado ha descendido a su huerto, a las eras de bálsamo, a apacentar su rebaño en los huertos y recoger lirios.
(Cantares 6:2 LBLA)

Dios va recoger, pureza y santidad. Vemos que Salomón, aun con toda su belleza, no se vistió como uno de los lirios. Los lirios no están estresados respecto a lo que vestirán al día siguiente, sino que, están confiando en Dios. De esto podemos decir, que a veces es bueno vivir en medio de un ambiente donde no tenemos para estar despilfarrando nada, sino que, vivimos quizá en escases, pero Dios lo permite para que cuando llegue la abundancia, no menospreciemos Sus bendiciones. Jesús en algún momento podemos pensar que tuvo solamente una túnica, como los israelitas que anduvieron 40 años en el desierto y no tuvieron necesidad de cambiar ropa ni calzado; simplemente ellos iban en busca de la promesa de Dios y El les proveía de una forma sobrenatural. Si Dios alimenta a los animalitos del campo que no son la corona de Su creación, no se olvidará de nosotros tampoco; debemos continuar confiando en la poderosa mano de Dios.

He entrado en mi huerto, hermana mía, esposa mía; he recogido mi mirra con mi bálsamo.
He comido mi panal y mi miel; he bebido mi vino y mi leche. Comed, amigos; bebed y
embriagaos, oh amados.
(Cantares 5:1 LBLA)

Interesante que Dios recoge mirra y bálsamo; y que lo pone junto; en pareja. La mirra es sufrimiento que nos causa tristeza y dolor para arrepentimiento, pero si padecemos tristeza del mundo, nos puede conducir a la muerte. De tal manera entonces que debemos recoger la mira también y aunque no nos guste recogerla porque a nadie le gusta sufrir, a veces es necesario, como las mujeres que sufren dolores de parto y eso es una señal que están por dar a luz. A veces vienen dolores a nuestra vida y generalmente Dios los permite donde más nos duele; quizá en el dinero, el desorden, en la familia, etc., pero el punto es que Dios lo permite para que nos acerquemos más a El, con acción de suplica porque no es solamente mirra, sino, bálsamo para que sanemos, un bálsamo divino obtenido de la herida del árbol de la vida, que cuando sale su resina, se cristaliza, y se convierte en bálsamo. Pero no podemos recoger bálsamo si no hemos recogido mirra; podríamos decir que con la mirra viene la enseñanza y con el bálsamo, asimilamos el proceso de Dios en nuestra vida.

¿Quién subió al cielo y descendió? ¿Quién recogió los vientos en sus puños? ¿Quién
envolvió las aguas en su manto? ¿Quién estableció todos los confines de la tierra? ¿Cuál es su nombre o el nombre de su hijo? Ciertamente tú lo sabes.
(Proverbios 30:4 LBLA)

En el versículo anterior, está hablando de Cristo y El es quien recoge espíritus, los cuales están tipificados en los vientos que habla la cita anterior. Nosotros tenemos que recoger con nuestro puño, los espíritus; el puño lo que tipifica es unidad ministerial y los espíritus a recoger son: espíritu de consejo, de riqueza, de sujeción; espíritus buenos de parte de Dios para que el pueblo prospere en su alma. Necesitamos comprender que el ministerio apostólico es necesario porque es una especie de vientre donde los demás ministerios se gestan; comprendiendo claramente que Dios ha levantado apóstoles, no apóstolas.

Sergio G. Enríquez O.
Apóstol
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