martes, 26 de enero de 2010

Erick Muñoz - Preparacion Y Orden


Referencia bíblica: 2ª. Samuel 15:15

“Los siervos del rey le respondieron: -Tus siervos están listos para todo lo que nuestro señor y rey decida”

Este pasaje es una confesión muy poderosa de la boca de los cristianos. Nos gustaría poder decirle eso a nuestro Dios. “Tus siervos estamos preparados para lo que nuestro Señor y Rey ordene”.

La preparación desata una reacción en cadena que es inevitable, siempre y cuando nosotros nos preparemos. Es importante entender cual es la razón por la cual hay que prepararse. Dios quiere que seamos un ejército. Un pueblo preparado. Un grupo que diga lo que dijeron los soldados de David, “lo que tu digas, lo que tu ordenes, lo que tu mandes, es para lo que nosotros estamos preparados”.

La preparación precede todo gran evento. Nuestros grandes eventos se conciben en la preparación. Si queremos que Dios haga algo grande. La preparación es como la semilla que permite que germinen las cosas grandes que Dios quiere hacer. Si no nos preparamos, difícilmente veremos un evento grande de parte de Dios en nuestras vidas.

Éxodo 19:11
“Estén preparados para el tercer día, porque al tercer día Jehová descenderá a la vista de todo el pueblo sobre el monte Sinaí” Antes de que Dios pudiera descender su gloria sobre el monte, se les mandó a prepararse. Con todo mi corazón percibo que Dios quiere hacer algo grande con nosotros este año 2,010. También siento en mi el impulso del Espíritu Santo diciéndome “Tienen que prepararse, tienen que ser una iglesia mejor preparada” Antes de cruzar el río Jordán, se les mandó a prepararse. Josué mandó a los capitanes por un pregón por todo el pueblo diciéndoles prepárense porque al tercer día van a cruzar el río Jordán. Espero que usted esté escuchando en usted, la voz del Espíritu Santo diciéndole “prepárate”.

La preparación da a luz orden. Uno de los efectos dominó de la preparación es que demanda y exige orden. Sin orden no hay preparación. Cuando uno quiere prepararse para algo, tiene que ordenarse. Tiempo, finanzas, prioridades etc. ordenar su vida para sus propósitos. Antes de que el Pueblo de Dios cruzara el Jordán, se les mandó a prepararse pero después la preparación dio como lugar el orden en que debían cruzar. Les dijeron que el arca iría adelante cuando cruzaran el Jordán y que ellos tenían que mantener una distancia como de 2,000 pies desde donde iba el arca hacia donde iban ellos. No podían cruzar el rio en cualquier momento, se les dijo “ustedes nunca han hecho esto, nunca han cruzado por aquí y les vamos a enseñar como, lo haremos ordenadamente, lo que va al frente es el arca. Después van las tribus en orden guardando una distancia específica” Nadie podía ir muy cerca ni muy lejos. Tenían que entender que Dios quería un orden. Dios es un Dios de orden. Luego de cruzar, Dios manda a Josué a que una persona de cada tribu escoja una piedra del lecho del río que Dios había secado porque del otro lado harían un monumento con las doce piedras escogidas. Manda a hacerlo por muchas razones. Una de ellas es porque doce en la Biblia es número de gobierno. Y lo que les está diciendo es: “ordené como cruzar y cruzaron, a partir de hoy haremos un recordatorio que describa que ustedes hoy entran bajo un nuevo gobierno, el gobierno de Josué y como lo han hecho ordenadamente tal y como yo les mandé, vamos a poner aquí un recordatorio para las generaciones que vengan” Ése día Israel entró bajo un nuevo gobierno, porque el orden implica estar bajo autoridad.

Hay situaciones que demandan orden. Como la fila de un banco. Cuando una persona rompe ese orden resulta molesto. No necesitamos ser llamados al orden. Debemos saber la forma correcta de llevar ese orden.

En este país, sucede que en las carreteras, cuando se hace una fila de carros, los pilotos del transporte colectivo extra urbano suelen romper el orden haciendo doble fila en contra de vía, logrando con ello, interferir el paso o impedir que fluya el tráfico en el momento de abrirse la vía. Esto sucede porque las personas creen que no están bajo autoridad, o que ellos no tienen que hacer la fila en el orden que corresponde. Ven al oficial de tránsito dando instrucciones y asumen que esas instrucciones no son para ellos, se sienten astutos al no seguir el orden y ven a quienes si lo siguen como unos tontos. Buscan un camino o una salida pese a romper las reglas. Algunas veces a nosotros no nos gusta meternos al orden, o respetar a la autoridad, pensamos que tenemos una mejor forma de hacer las cosas.

En Costa Rica, en las paradas de buses se puede observar que las personas hacen las filas sin que exista alguien indicándoles el orden. Conocen el orden a seguir. Al llegar el bus, todos suben ordenadamente, el primero que estaba sube de primero y así sucesivamente. Cuando presencié esto, recordé que en mi país, sucede lo contrario. En las paradas de los buses las personas abordan los buses desordenada y abusivamente. Algo hace que seamos desordenados, que seamos revelados contra todo gobierno y autoridad. Nos incomoda cuando nos dicen lo que hay que hacer. Debido a estas actitudes, hay tantos escándalos públicos, hasta por razones ilógicas, como un corte de luz por parte de la empresa distribuidora de energía por falta de pago. Otra muestra de desorden es el ejemplo de las personas que colocan túmulos en las calles sin autorización, donde ellos a su propio criterio consideran conveniente. Del tamaño color y en la cantidad que les plazca rompiendo el orden establecido por la autoridad.

Lamentablemente traemos esa misma actitud a la iglesia. Sabemos que debemos apagar el teléfono celular y no lo hacemos porque creemos tener las razones justas para tenerlo encendido y esto, por encima de toda autoridad. Espíritu de desorden, de ingobernabilidad. La actitud de sentirse sin la obligación y no querer obedecer, porque creemos saber la razón para tener el teléfono encendido. Por eso es que a veces no vemos la gloria de Dios. Porque no son las grandes desobediencias sino las pequeñas zorras las que echan a perder los grandes viñedos.

Otro ejemplo de cómo rompemos el orden y el respeto es aquella persona que contesta su celular en medio de un funeral. Es una absoluta falta de respeto a lo que está pasando en ese momento, es un momento solemne. Hubo un caso de un joven que estaba en medio de su propia graduación, contestando su celular justamente en medio de la marcha, sin tener el más mínimo sentido común.

La preparación demanda orden, y el orden demanda sujeción. Dios resiste a los soberbios y le da gracia a los que se humillan. Dios quiere hacer cosas poderosas en medio de nosotros.
Cuando Israel iba a tomar la primera ciudad de la tierra de Canaán que era Jericó, los ordenan diciéndoles: “adelante va a ir el ejército, después van a ir los sacerdotes tocando las bocinas, después va el arca, después van otros sacerdotes y después va la retaguardia” Ese era el orden a seguir. Josué les dice, “cuando rodeen la ciudad, la van a rodear una vez cada día, y no se oirá una palabra de su boca, no pueden hablar” así los hizo marchar el primer día en una gran ciudad. Les dice: “entiendan que todo tiene su tiempo y en este momento no quiero que hablen, cállense”.
Una muestra de dominio propio es aprender a callar porque la lengua tiene habilidades asombrosas. Las habilidades de la lengua con formas sutiles de pensar pueden hacer callar a cualquiera con una fuerte ironía.

Estar bajo orden es entender los tiempos. Como en una orquesta. Cuando el director da la señal empiezan a tocar los instrumentos. Los músicos entienden su tiempo. Tocan únicamente cuando les corresponde. Hay un momento para tocar y un momento para callar. Eclesiastés 3 dice, todo tiene su tiempo, todo tiene su momento. Es entender cuando hay que hacer y cuando no, cuando abrir la boca y cuando cerrarla.

En los servicios de esta iglesia, las personas hablan demasiado. Ustedes no entienden los tiempos. En el momento de la prédica, es tiempo de hacer silencio. El momento cuando Dios habla es tiempo de callar. No es tiempo de hablar ni tampoco de recibir llamadas telefónicas. Algunos de ustedes no han visto sus muros caer, no han visto su milagro simplemente porque no pueden cerrar la boca. Dios es un Dios de orden. Hay personas que vienen a la iglesia con un sincero anhelo de oír la palabra de Dios y por respeto a esas personas, todos deben mantener silencio.

No es apropiado hablar incluso si es un comentario sobre lo que se está predicando, pues se pierde la atención. Si se pierde una palabra, se puede perder algo que represente la diferencia entre la vida y la muerte o lo que necesita, puede haber una dirección de Dios que ha estado esperando y que se la puede perder en el momento que alguien le hace un comentario. Necesitamos la palabra. El tiempo es breve. Si se distrae se resta de lo poco que está recibiendo.

Estamos a las puertas de grandes cosas que el Espíritu de Dios quiere hacer. Una de las cosas que tenemos que entender al igual que Israel es que todo tiene su tiempo. Hay un tiempo para gritar, otro para callar. Algunos callan cuando hay que cantar y otros hablan cuando hay que escuchar. No entienden la dirección que se transmite desde el púlpito.

Hay un tiempo para cada cosa en la iglesia. Ahora estamos enseñando. La próxima vez aplicaremos la disciplina. No podrás decir que no te enseñamos a ser ordenado y callado.

En Costa Rica, en Europa y en Estados Unidos, las personas no son mejores que las personas de nuestro país. La razón por la cual ellos respetan el orden es porque cuando fueron desobedientes la primera vez les fue aplicada una sanción fuerte. En un lugar donde decía No Estacionar, alguien se estacionó, entonces le fue impuesta una multa alta y esa persona entendió que no debía estacionarse ahí. Entro en un orden. No son mejores que nosotros, sino que entendieron que la disciplina es un orden a seguir y que hay un precio que pagar si el orden se rompe. Se debe respetar el límite de velocidad, la luz del semáforo, las ordenes de estacionamiento.

No entendemos con palabras. Entonces deben aplicarse sanciones. Si no apagas tu celular con decirte –Apaga tu celular- entonces la sanción será quitártelo. Si quieres renunciar a asistir a la iglesia porque se impondrán sanciones, entonces será tu decisión por no haber entendido a las palabras y las reglas.

Todo tiene un orden y un lugar. Quiero dejar en tu corazón el principio de orden y gobierno en tu corazón. A donde vayas te bendecirá ser una persona obediente y ordenada. Si no entiendes en las cosas pequeñas, cuando estés en un lugar donde el orden es una exigencia máxima, cometerás errores.

La Biblia tiene un principio de Preparación y orden. Te abrirá las puertas a donde tú vayas. El de cuello endurecido, el soberbio será quebrantado y no habrá para él ninguna medicina. Es mejor humillar el espíritu antes y ser obediente.

Isaías 45:12
“Yo hice la tierra, y cree sobre ella al ser humano yo mismo, mis manos desplegaron los cielos, y pongo en orden todo su ejército” A Dios le gusta poner las cosas en orden.

1ª. Corintios 14:40
“hágase todo decentemente y con orden” pensamos que la manifestación de la gloria de Dios es el resultado de un desorden y no es así. Aun dentro de la Gloria de Dios el demanda orden.

Cuando tú invitas a alguien a tu casa la ordenas. Aunque sea limpias y ordenas la entrada. Porque algo te dice en tu corazón que no es correcto que no te prepares y ordenes si vas recibir una visita. Y alguien poderoso el Rey de Reyes quiere hacer visitas poderosas en tu casa, pero es necesario que nos ordenemos. Es importante entrar en el mismo orden bajo el concepto de conocer tu propio tiempo.

Padres de familia, quienes tienen hijos pequeños que no los llevan a su clase, les digo que hay un momento para todo. El niño pequeño se desespera porque no entiende el mensaje aún. El orden correcto es llevar al niño y llevarlo a la sala cuna o al aula de niños según corresponda su edad. La responsabilidad del niño molestando es suya. Para usted los gritos de su niño son música. El niño esta haciendo destrozos y usted no se da cuenta. Todos a su alrededor se ponen nerviosos. Los espacios para los niños existen precisamente porque es obvio que los niños van a molestar.
Eso es entender los tiempos y el orden. El momento demanda hacer algo para evitar que todos se distraigan.

Dios quiere hacer cosas grandes, pero cosas tan simples como esas distraen. Se rompe la comunión. Un teléfono, un niño llorando, una persona hablando. El que habla estorba a quien quiere oír la palabra. Demuestre madurez como los israelitas a quienes se les dijo: “no van a decir nada, callados todos” y callaron. Y dieron una gran vuelta sin decir nada. A Dios le agradó ese dominio propio cerrando la boca. Habacuc 2:20 dice “El Señor está en su Santo Templo, Calle delante de Él toda la tierra” Si Dios habla todos deben callar.

Todo tiene su tiempo. Si desea ir al baño aproveche el momento para ir a la ofrenda porque todos estarán de pie. Entonces es oportuno. Si considera que necesita ir muchas veces, siéntese hasta atrás para no distraer a los demás. Cuando usted se levante no llame la atención.

La preparación genera orden. La preparación y orden siempre anteceden un gran evento. El orden siempre precede el milagro. Cuando Jesús hizo el milagro de los cinco panes y los dos pescados, primero mandó a ordenar a la gente. Primero se contaron los panes y los peces, luego se ordeno a las personas en grupos de cincuenta y de cien. Una vez ordenados se realizo el milagro.

El orden precede el milagro. Quiere un milagro financiero en su vida, ordene sus finanzas. si no se ordena no habrá milagro. El orden es antes del milagro. La biblia dice que Jesús enmudeció y no abrió su boca. El sabía los tiempos. El supo que era tiempo de callar, cuando le dijeron “Da testimonio, defiéndete que no ves de lo que te acusan, mira lo que dicen de ti” era tiempo de callar. Eso es orden. Es entender cuando hay que hablar y cuando hay que callar.

Cuando escucha la palabra, calle, no haga comentarios, no esté hablando con nadie, diga Amén cuando sea el momento y hágalo con gozo. Escuche la Palabra, verá milagros de Dios en su vida, porque Dios honra a los que le honran. Dios te honra si le demuestras que su palabra es importante para ti. Dios dirá entonces que tu palabra también es importante, te preguntará qué es lo que quieres.

Vea este ejemplo. Si el caso fuera al revés, usted va con Dios y le dice “Dios, tu palabra dice que tu oído está atento a las oraciones de los justos, de tu pueblo” Y Dios no te pone atención. Tu le pides algo importante y el comenta algo con el ángel Gabriel sin ponerte atención. ¿Te imaginas a Dios conversando con alguien mientras tú le estás hablando?
Dios no hace eso. Dios espera que le pongamos atención para hablarnos. Dios pone atención a lo que tú dices, entonces tú también pon atención a lo que Él dice.
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