viernes, 11 de diciembre de 2009

Apostol Sergio Enriquez - Los Enemigos De La Uncion


En la Biblia podemos ver un sin número de situaciones que son aplicativas para nuestra vida; pero en el tiempo que estamos viviendo, es necesario que hagamos
énfasis en que también nos enseña que debemos salir a la guerra contra nuestros enemigos; no obstante que muy cerca de nosotros podemos tener un enemigo, quizá el peor:

Ten cuidado de ti mismo y de la enseñanza; persevera en estas cosas, porque haciéndolo asegurarás la salvación tanto para ti mismo como para los que te escuchan.
(1 Timoteo 4:16 LBLA)

Pero fuera de nosotros, es muy difícil distinguir quién es verdaderamente nuestro enemigo y eso nos hace que a veces estemos viendo de una forma despectiva a nuestro prójimo porque pensamos que ellos son nuestro enemigo. Es necesario distinguir quién es nuestro amigo y quién es nuestro enemigo; porque aunque parecería fácil de distinguir, a veces se puede complicar porque alguien nos puede estar haciéndonos regalos con el propósito de hacer amistad y podría ser que esa persona lo que pretenda es comprometernos para aceptar invitaciones del mundo; por eso nos
enseña la Biblia que el que se quiere hacer amigo del mundo se constituye en enemigo de Dios:

¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad hacia Dios? Por tanto, el que quiere ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios.
(Santiago 4:4 LBLA)

Por eso mismo la Biblia nos enseña que seremos rechazados por el mundo, porque no tenemos amistad con el mundo. En nuestro trabajo podemos encontrar a muchas personas que se pueden estar burlando de las situaciones que nosotros vivimos en la Iglesia, o de las cosas que son propias del culto a Dios como el hecho de diezmar, ofrendar, cantarle a Dios, etc., y en algún momento nos consideran como extraterrestres porque no somos anfibios; entiéndase el término anfibios dentro de los cristianos para aquellos cristianos que pueden sumergirse en el agua y convivir con el pueblo de Dios, pero que de pronto también se encuentran fuera del agua y pueden convivir con las personas del mundo. Lo que debemos comprender es que en realidad somos hebreos espirituales, venimos del otro lado del río espiritual y en la tierra lo único que sucede es que nos devuelven la memoria para reafirmar nuestra verdadera identidad. Es por eso que nos constituimos en enemigos del mundo, como también podemos decir que existen los enemigos de la semilla como los madianitas que se robaban la semilla de los israelitas cada vez que sembraban; por otro lado vemos también que existen los enemigos de la fe, los enemigos de la cruz, otros que son enemigos de Dios que a su vez se convierten en enemigos nuestros; también vemos a los enemigos de la restauración que el mundo ha hecho para que las personas no sean restauradas en ninguna área de su vida. También nos encontramos con los enemigos de la palabra, como las aves, los pedregales, las espinas.

Con todo esto es necesario comprender en la época que estamos viviendo, la cual es la época del Espíritu Santo, porque la época del Padre concluyó en la cruz del calvario
cuando el Hijo murió por nosotros; después de eso Dios dio un nombre que es sobre todo nombre, un nombre desconocido, impronunciable, y ese nombre es el mismo del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo el cual no es Jesús; es un nombre que nadie conoce como lo dice en el libro de Apocalipsis:

Sus ojos son una llama de fuego, y sobre su cabeza hay muchas diademas, y tiene un nombre escrito que nadie conoce sino El.
(Apocalipsis 19:12 LBLA)

Pero es algo que nos van a revelar como lo deja ver en el siguiente Salmo:

Porque en mí ha puesto su amor, yo entonces lo libraré; lo exaltaré, porque ha conocido mi nombre. Me invocará, y le responderé; yo estaré con él en la angustia; lo rescataré y lo honraré; lo saciaré de larga vida, y le haré ver mi salvación.
(Salmos 91:14-16 LBLA)

Pero entonces, volviendo al punto del la época en la que vivimos, la época del Espíritu Santo; podemos notar que en los evangelios, cuando nuestro Señor Jesucristo resucita, le habla a Sus discípulos de algunas cosas que para ellos eran misterios, y una de las cosas que les habla es que tienen que ir a Jerusalén porque ahí serían llenos del Espíritu Santo, a partir de ese momento empieza la era del Espíritu Santo, a tal grado que sin El, somos nada, no somos capaces ni siquiera de respirar porque El es todo para nosotros. Por eso debemos ponerle el énfasis necesario a nuestra comunión con El, porque toda nuestra vida depende de El. Debemos anhelar la llenura del Espíritu Santo y que sea desatado en nosotros, el hablar en lenguas, porque si verdaderamente lo anhelamos, El lo concederá; pero debemos cuidarnos de no caer en las fascinaciones de este mundo para que el siguiente versículo no se haga vida en nosotros:

¿Tan torpes sois? Después de haber comenzado con el Espíritu, ¿pretendéis ahora perfeccionaros con esfuerzos humanos?
(Gálatas 3:3 BAD)

Pero yo os digo la verdad: os conviene que yo me vaya; porque si no me voy, el Consolador no vendrá a vosotros; pero si me voy, os lo enviaré. Y cuando El venga,
convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio; de pecado, porque no creen en mí; de justicia, porque yo voy al Padre y no me veréis más; y de juicio, porque el
príncipe de este mundo ha sido juzgado.
(Juan 16:7-11 LBLA)

Según la cita anterior, si para nuestra salvación fue necesario que el Espíritu Santo nos convenciera del pecado en el que vivíamos para que reaccionáramos a un cambio de vida; debemos continuar con esa convicción, sabiendo que sin El, estamos perdidos; por eso es que el enemigo del Espíritu Santo busca introducir sus ideas en nosotros, con el propósito de que cambiemos nuestra forma de pensar y que con eso lo lleguemos a rechazar; pero si mantenemos la llenura del Espíritu Santo; no habrá
cabida en ningún lugar de nuestro ser integral, para que el enemigo haga nido en nosotros.

Y en los postreros días, dice Dios, derramaré de mi Espíritu sobre toda carne, y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán; vuestros jóvenes verán visiones, y vuestros ancianos soñarán sueños…
(Hechos 2:17 RV 1960)

Si nos llenamos del Espíritu Santo, cualquier problema que estemos atravesando se va terminar porque la unción pudre el yugo. Veamos un ejemplo: cuando a un buey le
ponen yugo, la grasa empieza a suavizar el yugo, hasta que lo pudre. La figura es que esa grasa es como el aceite, o sea la unción del Espíritu Santo funciona sobre los yugos de iniquidad que muchas veces nosotros accedemos a que nos pongan en el mundo; y solamente por la unción del Espíritu Santo pueden ser rotos. El punto es que la unción de Dios, va destruir cualquier cosa que nos esté esclavizando.

El Espíritu Santo tiene enemigos, pero nadie puede contra El; es por eso que Su enemigo nos ataca:

Todos estaban asombrados y perplejos, diciéndose unos a otros: ¿Qué quiere decir esto? Pero otros se burlaban y decían: Están borrachos.
(Hechos 2:12-13 LBLA)

En la cita anterior podemos ver que a lo primero que nos enfrentamos es: a la ignorancia, porque es un enemigo en nuestra vida que busca impedir que recibamos la
bendición de Dios. Por eso es necesario que pidamos misericordia para que podamos comprender lo que sucede ante la manifestación del Espíritu Santo y no caer en burlas que lo único que nos traen es privarnos de recibir la bendición que pueden estar recibiendo los demás. Si los que no reciben la unción en el momento que Dios está llenándonos del Espíritu Santo, dejan de criticar y buscan Su llenura, Dios se los concederá por misericordia. Debemos comprender que no estamos en medio de
ninguna religión como muchos lo piensan; lo que tenemos es una comunión con Dios y nadie podrá dar la talla necesaria si no es por la gracia del Espíritu Santo:

¿Cuánto mayor castigo pensáis que merecerá el que ha hollado bajo sus pies al Hijo de Dios, y ha tenido por inmunda la sangre del pacto por la cual fue santificado, y ha ultrajado al Espíritu de gracia?
(Hebreos 10:29 LBLA)

Es por eso que debemos estar buscando la llenura del Espíritu Santo en todo momento y en los momento de adoración a Dios es cuando más dispuestos debemos estar
porque es más susceptible nuestro ser para recibir la unción del Espíritu Santo.

Debemos enamorarnos del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo; y entonces la ignorancia que muchas veces nos envuelve muy fácilmente; se alejará juntamente con la burla, los cuales son enemigos del consejo de la palabra de Dios.

ENEMIGOS DE LA UNCION

Las moscas muertas hacen que el ungüento del perfumista dé mal olor; un poco de insensatez pesa más que la sabiduría y el honor.
(Eclesiastés 10:1 LBLA)

Como primer punto debemos notar que las moscas están muertas, pero que un muertas echan a perder el perfume, el ungüento, y esa pérdida la podemos comparar con la insensatez. Debemos cuidarnos de las cosas pequeñas porque de igual forma nos pueden aprisionar con una cadena, como lo pueden hacer con un hilo; con la única
diferencia que con una cadena, quizá podemos ser aprisionados con una sola vuelta de la cadena, mientras que con hilo nos pueden aprisionar pero con más vueltas, por eso dice la Biblia: cazadme las zorras, porque por pequeñas que sean, pueden causar estragos en nuestra viña. En las fechas que estamos viviendo, al asistir a las reuniones del mundo, nos pueden estar atando con situaciones que se dan en las fiestas de fin de año, comprometer a tal grado nos puede hacer caer en pecado porque una cosa trae otra, por ejemplo: acceder a una copa de bebida alcohólica, puede hacer que nos pierdan el respecto los demás y que nosotros mismos levantemos el límite de nuestra fe por el cual muchas de las personas con las que podemos estar laborando en lo secular respectan nuestra creencia en Dios; pero al acceder a una sola copa, puede quitar ese límite y después nos pueden comprometer a un baile y posteriormente podemos ser presos de proposiciones indecentes que a lo único que nos pueden llevar es a que caigamos en pecado de adulterio o fornicación. Debemos cuidarnos de las pequeñas locuras que podamos cometer porque son las más peligrosas y son enemigas de la unción porque por estar jugando con las cosas que son santas, podemos perder de las bendiciones que Dios tiene para nosotros; hasta que poco a poco el Espíritu Santo se contriste y vaya de nuestra vida.

ENEMIGOS DE LA FALSIFICACION

"No se derramará sobre nadie, ni haréis otro igual en las mismas proporciones; santo es, y santo será para vosotros.
(Éxodo 30:32 LBLA)

Lo que está diciendo el verso anterior es que Dios no se agrada de las copias de lo que El ha santificado. Cualquiera que se le ocurra imitar la unción del Santo, es un enemigo de la unción; como las personas que están haciendo mofa de que están siendo tocados por la unción del Espíritu Santo, haciendo burla o falsificando de todos sus actos. Por eso es que Dios nos da una unción a cada quien en forma diferente para que la desarrollemos y no estar imitando a ningún ministro predicador.

Cualquiera que compusiere ungüento semejante, y que pusiere de él sobre extraño, será cortado de sus pueblos.
(Éxodo 30:33 RV 1909)

Nadie puede recibir al Espíritu Santo si no es del pueblo de Dios, si no tiene el Espíritu de Cristo antes; porque primero es la sangre en nuestra vida y después es el aceite de la unción del Espíritu Santo; primero es el sacrificio de Cristo para que seamos pueblo del Señor y después viene la llenura del Espíritu Santo en el pentecostés.

Una vez los árboles fueron a ungir un rey sobre ellos, y dijeron al olivo: "Reina sobre nosotros." Mas el olivo les respondió: "¿He de dejar mi aceite con el cual se honra a
Dios y a los hombres, para ir a ondear sobre los árboles?"
(Jueces 9:8-9 LBLA)

El aceite de la unción no es para enseñorearse ante ninguno. La unción es para que el Rey se alegre, se le honre y que los hombres también sean bendecidos; cuidando en todo momento de no confundir el llamamiento de Dios, con la habilidad del mundo para gobernar.

Nosotros creemos en un Dios vivo, y debemos anhelar la llenura del Espíritu Santo todos los días de nuestra vida sin límites, anhelemos una porción extra del Espíritu
Santo sobre nuestra vida todos los días de nuestra existencia.

Sergio G. Enríquez O.
Apóstol
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