lunes, 16 de noviembre de 2009

Joyce Meyer - Tu Tienes Lo Que Necesitas


¿Estás gastando todo tu tiempo y energía tratando de recibir algo de Dios? ¿Estás buscando paz, buscando alegría, buscando sabiduría? ¡Pues tengo buenas noticias para ti!

Tú y yo no tenemos que esforzarnos o fatigarnos para recibir algo de Dios. En vez de eso, tenemos que aprender cómo cooperar con Él y dejar que lo que Él deposita en nuestro espíritu llegue a ser una realidad en nuestras vidas.

La verdad es que, todo lo que necesitamos para desarrollar el carácter de Cristo ya es nuestro. Está en nuestros espíritus en la forma de una semilla. Primera de Juan 3:9 dice que como creyentes... La naturaleza de Dios habita en [nosotros] [Su principio de vida, el esperma divino, permanece permanentemente dentro de [nosotros]; y [nosotros] no podemos practicar pecar porque [nosotros somos] nacidos (engendrados) de Dios. Mietras más entendamos que Dios ha depositado todo lo que necesitamos dentro de nosotros, menos tendremos que esforzarnos y fatigarnos para tratar de recibir algo de Él. En vez de ello, podemos comenzar simplemente a creer en Él para desarrollar y soltar en nosotros aquello que necesitamos.

Fertilizados con la naturaleza de Dios
Cuando tú y yo acceptamos a Cristo en nuestras vidas, nos fertilizamos o embarazamos con la naturaleza de Dios—llevamos la semilla de “semejanza a Cristo” en nuestro espíritu. Piensa en esto. Dios es nuestro Padre espiritual. Él ha plantado la semilla de Su naturaleza, o ADN en nosotros. Todo lo que necesitamos para ser más como Cristo está en nosotros. Efesios 1:3 nos dice que Él …nos ha bendecido con toda bendición espiritual en lugares celestiales en Cristo (NASB). A través del tiempo, mientras aprendemos a rendirnos a Él y a recibir Su gracia para las situaciones que enfrentamos, nosotros “crecemos” y comenzamos a vernos y actuar como Él.

Somos nuevas criaturas en Cristo en el momento que nacemos de nuevo (1). Sin embargo, no comenzamos a caminar, hablar y actuar como Él de manera inmediata. Este es un proceso que dura tiempo. Por ejemplo, mi esposo Dave y yo tenemos una hija que se parece físicamente mucho a mí pero que actúa muy parecido a su padre. Ella tiene nuestra apariencia y nuestra naturaleza porque ella es nuestra hija. Ahora, cuando ella nació, no podíamos decir a quién se parecía ella. Pero al pasar el tiempo, mientras ella crecía, nuestro ADN empezó claramente a mostrarse en su apariencia y su personalidad.

Si tú y yo queremos ver que el fruto de la naturaleza de Dios su vuelva una realidad en nuestras vidas, entonces necesitamos alimentar la semilla divina que Él ha plantado en nosotros. Así como la semilla en la tierra nesesita agua y luz del sol para poder crecer, así mismo como creyentes, necesitamos con regularidad el agua de la Palabra de Dios y la “Luz solar” de Su presencia para madurar en Cristo.

Creer es ver

En el mundo, las personas no creen que tienen alguna cosa hasta que la ven. La ley de la fe, como quiera, es lo opuesto. Dios dice que nosotros primero tenemos que creer y después vamos a poder ver. ¿Cómo podemos fortalecer nuestra fe para poder ver el fruto del carácter de Dios en nuestras vidas? Yo creo que mientras usted y yo ponemos nuestra mente en acuerdo con la Palabra de Dios, entonces vamos a vernos y actuar como nuesro Padre celestial.

Colosenses 3:1,2 dice de que ya que hemos sido resucitados con Cristo, nosotros debemos ...apuntar y buscar los [ricos, tesoros eternales] que están allá donde Cristo está... y colocar [nuestras] mentes y mantenerlas fijas en lo que está arriba (cosas mucho más grandes), y no en las cosas de aquí en la tierra. ¿Cómo podemos poner nuestras mentes fijas en las cosas verdaderas? Yo creo que lo hacemos por medio de memorización, meditación, y diciendo lo que la Biblia dice. En vez de pensar y decir palabras negativas de desánimo, desesperación y derrota, deberíamos pensar y decir cosas positivas como, “El poder de Dios está en mí. Soy pacífico y paciente. Mayor es el que en está en mí que le que está en el mundo. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece!”

Cuando yo comencé a caminar con Dios, luché mucho para obtener muchas cosas de Él. Luché por obtener paz y alegría porque esas eran cosas que nunca había obtenido en mi vida. También batallé por obtener fe, paciencia, bondad, benignidad, etc. Finalmente me cansé de batallar y pensé en mi mente que si cada bendición espiritual en lugares celestiales era mía, entonces, yo las obtendría. Entonces empecé a leer, escribir y a confesar la Palabra de Dios regularmente. Eventualmente, Su verdad se movió de mi cabeza a mi corazón y se transformó en la revelación que abrió mis ojos y transformó mi vida. Por primera vez, comencé a experimentar verdaderamente las bendiciones que estaban disponibles para mí en Cristo.

Ya sea que se trate de caminar en la realidad del amor que Dios tiene por ti, sabiendo de tú puedes hacer todo por medio de Cristo, o cualquier otra forma de bendición que Dios tenga para ti, cuando tú riegues lo que está en tu espíritu con la Palabra, es que esto crece y las raíces se establecen profundamente en tu alma. El fruto del Espíritu—amor, gozo, paz, paciencia, templanza, etc.—está en ti. Tomará tiempo para que crezca y sea visible en tu vida.

Así que sigue regando la semilla de Dios con la Palabra. Continúa avanzando por el proceso de crecimiento, cediéndote a Dios mientras Él trata contigo y rehusando rendirte. No pienses ni digas que tú necesitas cosas como amor y paciencia. En vez de esto, di, “yo tengo amor y paciencia. Ambos están en mí y yo voy a cooperar con el Espíritu Santo y voy a creer en la Palabra hasta que sean una realidad en mi vida.” Mientras las raíces de Su verdad lleguen más profundamente en tu alma, el fruto de Su naturaleza crecerá y será más y más evidente para que todos lo vean.


1) Mira 2 Corintios 5:17
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