miércoles, 15 de julio de 2015

Cash Luna - Toda Potestad Le Es Dada




Dios es Señor de los cielos y de la tierra, tiene Su trono en el cielo y también vive en la tierra,[1] pero a veces pensamos solo en las bendiciones de la vida eterna y no pensamos en las bendiciones que desea darnos hoy, para que seamos Sus testigos y para que hagamos discípulos, porque Su promesa es acompañarnos siempre, hasta el fin del mundo. Jesús nos dio vida en abundancia para disfrutarla aquí y ahora, y también en la eternidad, ya que Él tiene potestad sobre todas las cosas espirituales y las materiales, las naturales y las sobrenaturales, porque todo es creación del Padre.




Es maravilloso ver a Jesús caminar sobre el agua[2], aunque realmente en esa acción presenciamos dos milagros, el de avanzar sobre una superficie líquida, y el milagro del agua en sí, ya que es un elemento natural creado sobrenaturalmente. De hecho, hablar de Dios es hablar de cuestiones que van más allá de lo natural. Cuando Satanás, el tentador, intentó manipular a Jesús, lo retó a demostrar que era hijo de Dios y que le dijera a las piedras que se convirtieran en pan[3]. Significa que él sabía de lo que Jesús era capaz porque Satanás fue un ángel y fue testigo de muchas cosas; por lo tanto, el mismo diablo testifica sobre el poder de Dios y sabe que los hijos del Rey estamos investido con el poder del Espíritu Santo, por lo que somos capaces de obrar sobrenaturalmente en la tierra.



Incluso, al leer la Biblia, vemos que Jesús pudo obrar con poder porque sabía que tenía potestad en el cielo y en la tierra, por eso, en algún momento dijo que si los discípulos no le daban la gloria a Dios, las piedras lo harían, pero todo en la creación alabaría al Señor[4]. Jesús maldijo la higuera y esta se secó, le pegó la oreja a un hombre, resucitó un muerto, convirtió el agua en vino porque tenía autoridad en la tierra, además, echó fuera demonios porque tenía autoridad en el cielo. ¡Acepta que eres hijo de Dios, y que tienes poder y autoridad! No menosprecies tu posición de privilegio y no le cedas el poder al maligno, porque tu vida terrenal tiene un propósito. Nosotros debemos manifestarnos poderosamente sobre lo que hay en la tierra y también sobre lo que hay en el cielo. Tenemos la capacidad para sanar enfermos y también para echar fuera demonios.



Haz a un lado el temor, porque tú eres más fuerte y tienes más poder que cualquier espíritu y tienes la capacidad de atormentarlos, así que no digas que ellos te atormentan, háblales con autoridad y ordénales que dejen en paz tu vida, a tu familia y al mundo. ¿Cuándo entraremos en esa dimensión de fe que nos permita la libertad que Dios desea para nosotros? ¡Las huestes espirituales deben tener miedo de tu poder, porque eres tú quien puede oprimirlos! No te concentres en el temor de que el diablo es tu enemigo, concéntrate en que tú eres enemigo del diablo. Recuerda que la mejor defensa es el ataque, y actúa como Jesús, a quien los demonios le rogaban que no los atormentara[5]. Nosotros somos bendición en la tierra porque debemos liberar y llevar las promesas del Señor a toda criatura.



Jesús atormentaba al atormentador y destruía al destructor. Sin embargo, algunos hombres se preguntaban quién era Él porque no tenían fe y desconfiaban. El colmo es que los demonios, habitantes del mundo espiritual, reconocía la grandeza de Jesús más que algunos humanos necios, porque al echarlos fuera de alguna persona, ellos decían: “Sabemos quién eres”[6].  ¿Por qué sucedía esto? Porque Jesús debía revelarse a los seres humanos, ya que es necesario que tengamos fe para que Él se manifieste con poder. Al conocerlo, entonces puedes amarlo, honrarlo, adorarlo y servirlo.



Nuestra fe se fundamenta en la Palabra y en las manifestaciones de poder de Dios. La enseñanza de Jesús no es solo de palabras sino también de hechos, de dominio sobre todo, Él no solo dijo que era el hijo de Dios sino que también lo demostró para que no quedaran dudas, pero ahora la sabiduría de los hombres se usa para negar el poder de Dios. ¡Qué gran error! ¿Hasta cuándo negaremos lo evidente? Si el Espíritu Santo desciende y llena a las personas, algunos científicos lo explicarán como histeria colectiva en su afán por explicar lógicamente lo sobrenatural, cuando lo mejor sería recibir y dar gracias por el hermoso regalo que Dios nos da. No seríamos apóstoles sin demostraciones del poder de Dios, por eso, Pablo decía que su predicación no fue con palabras persuasivas o sabiduría humana sino con demostración del Espíritu y del poder del Señor[7]. Las Escrituras son para aprender y creer, porque solo así se obtiene sabiduría y se hacen realidad los milagros.



¡Este glorioso Evangelio y Su poder se harán visibles a toda criatura! Es un modelo profético que el poder de Dios estará por todas partes y usará a todos en gran manera. Nosotros somos hijos y apóstoles que estamos aquí para ser usados por Dios y para hacer más discípulos. Y cuando nos dispongamos a obrar en nombre del Señor, nos maravillaremos, tal como sucedió con los discípulos de Jesús[8]. Tenemos potestad para destruir al enemigo, tenemos potestad sobre los principados de las tinieblas, sobre la enfermedad y la opresión del enemigo, porque el poder de Dios está en nosotros por la unción del Espíritu Santo. Por lo tanto, imponer manos para sanar y echar fuera al diablo debe ser natural para nosotros.



Nos seguirán señales y prodigios cuando estemos convencidos de nuestro poder en el nombre de Jesús. Si te sientes oprimido, cree en Jesucristo y serás libre. Declara que se pudren los yugos, y el maligno se irá; solo la llenura del Espíritu Santo puede obrar en tu vida. Créelo y así sucederá. Jesús vino a dar libertad a los cautivos y manto de alegría a los angustiados. De ahora en adelante, sé libre en el nombre de Jesús para liberar a otros. Declaramos libertad en nuestra vida, en nuestro cuerpo, declaramos que el Espíritu de Dios está sobre nosotros y en nosotros para hacer grandes maravillas, y darle la honra y la gloria a Dios.



Versículos de Referencia:

[1] Mateo 28:18-20 dice: Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.

[2] Mateo 8:23 comparte: entrando él en la barca, sus discípulos le siguieron. Y he aquí que se levantó en el mar una tempestad tan grande que las olas cubrían la barca; pero él dormía. Y vinieron sus discípulos y le despertaron, diciendo: !!Señor, sálvanos, que perecemos! El les dijo: ¿Por qué teméis, hombres de poca fe? Entonces, levantándose, reprendió a los vientos y al mar; y se hizo grande bonanza. Y los hombres se maravillaron, diciendo: ¿Qué hombre es éste, que aun los vientos y el mar le obedecen?

[3] Mateo 4:3-4 enseña: Y vino a él el tentador, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan. El respondió y dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.

[4] Lucas 19:40 dice:  Él, respondiendo, les dijo: Os digo que si éstos callaran, las piedras clamarían.

[5] Mateo 8:28-34 relata: Cuando llegó a la otra orilla, a la tierra de los gadarenos, vinieron a su encuentro dos endemoniados que salían de los sepulcros, feroces en gran manera, tanto que nadie podía pasar por aquel camino. Y clamaron diciendo: ¿Qué tienes con nosotros, Jesús, Hijo de Dios? ¿Has venido acá para atormentarnos antes de tiempo? Estaba paciendo lejos de ellos un hato de muchos cerdos. Y los demonios le rogaron diciendo: Si nos echas fuera, permítenos ir a aquel hato de cerdos. El les dijo: Id. Y ellos salieron, y se fueron a aquel hato de cerdos; y he aquí, todo el hato de cerdos se precipitó en el mar por un despeñadero, y perecieron en las aguas. Y los que los apacentaban huyeron, y viniendo a la ciudad, contaron todas las cosas, y lo que había pasado con los endemoniados. Y toda la ciudad salió al encuentro de Jesús; y cuando le vieron, le rogaron que se fuera de sus contornos.

[6] Marcos 1:23-27 enseña: Pero había en la sinagoga de ellos un hombre con espíritu inmundo, que dio voces, diciendo: !!Ah! ¿qué tienes con nosotros, Jesús nazareno? ¿Has venido para destruirnos? Sé quién eres, el Santo de Dios. Pero Jesús le reprendió, diciendo: !!Cállate, y sal de él! Y el espíritu inmundo, sacudiéndole con violencia, y clamando a gran voz, salió de él. Y todos se asombraron, de tal manera que discutían entre sí, diciendo: ¿Qué es esto? ¿Qué nueva doctrina es esta, que con autoridad manda aun a los espíritus inmundos, y le obedecen?

[7] 1 Corintios 2:1-5 comparte: Así que, hermanos, cuando fui a vosotros para anunciaros el testimonio de Dios, no fui con excelencia de palabras o de sabiduría. Pues me propuse no saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a éste crucificado. Y estuve entre vosotros con debilidad, y mucho temor y temblor; y ni mi palabra ni mi predicación fue con palabras persuasivas de humana sabiduría, sino con demostración del Espíritu y de poder, para que vuestra fe no esté fundada en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios.

[8] Lucas 10:17-20 comparte: Volvieron los setenta con gozo, diciendo: Señor, aun los demonios se nos sujetan en tu nombre. Y les dijo: Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo. He aquí os doy potestad de hollar serpientes y escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo, y nada os dañará. Pero no os regocijéis de que los espíritus se os sujetan, sino regocijaos de que vuestros nombres están escritos en los cielos.
Anterior
Siguiente