sábado, 2 de febrero de 2013

Julio Melgar, Predica Poderosa

Dios dijo: ¡Despierta, Jerusalén, despierta! ¡Levántate y sé fuerte! Jerusalén, ciudad santa, vístete de gala, que los enemigos extranjeros ya no volverán a atacarte. ¡Jerusalén, levántate! ¡Sacúdete el polvo! ¡Quítate del cuello las cadenas, y siéntate en el trono! Ustedes fueron vendidos por nada, y ahora, sin dinero serán liberados. Isaias 52:1-3.


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