martes, 19 de julio de 2011

Apostol Sergio Enriquez - La Evolucion de la Luz

Es necesario que como cristianos, no nos dejemos atemorizar por el aumento de la iniquidad que el mundo reporta, porque no se trata solamente de violencia en el mundo y que en algún momento nos pueda alcanzar y dañar nuestra integridad; sino que también tiene el trasfondo de hacer que el amor de muchos sea enfriado; por lo que es necesario velar para que nuestro amor a Dios no se enfríe por nada del mundo; comprendiendo que problemas siempre han existido, nuestro Señor Jesucristo lo dijo claramente diciendo que en el mundo tendríamos aflicción pero no debemos temer, porque El ha vencido al mundo. Sin embargo la injusticia de los hombres continúa avanzando porque sabemos que en el final de los tiempos la iniquidad se multiplicaría, así como la falta de orden en todos los ámbitos como consecuencia de la corrupción del sistema del mundo; enfocado a que nuestro amor fuera enfriado, ¿por qué? Porque es el amor por el que podremos vivir y vivir en abundancia en los últimos días que estemos en la tierra; en caso contrario, si le permitimos al enemigo que nuestro amor se enfríe entonces reinará en nuestro corazón la antítesis del amor: odio, rencor, orgullo, envidia, etc., lo cual es muy peligroso porque actualmente estamos viviendo la última etapa o tiempo que estaremos en la tierra y corremos peligro de quedarnos a la gran tribulación si la injusticia de los hombres logra ahogar nuestro amor.

Es por eso que necesitamos enfatizar este punto para alertar al pueblo de Dios; que el mundo está sirviéndole al diablo para movilizar la violencia por todo el mundo y que los noticieros colaboren en que esos actos lleguen al conocimiento de toda la humanidad. Si leemos los matutinos mundiales, podemos notar que los atentados no son solamente locales, sino a nivel internacional porque el diablo está interesado en toda la humanidad y mientras llega el momento glorioso de nuestra salida de la tierra, no podemos disponer de cambiarnos de planeta; sino que debemos esforzarnos en introducirnos en la tierra de los vivientes lo cual es sinónimo de la íntima relación que podamos alcanzar con Dios, la cual a su vez debe evolucionar día con día. Lamentablemente a veces lo descuidamos por caer en el error de estar más al pendiente de las noticias terrenales en saber los detalles de los acontecimiento que lo único que puede hacer es quitarle la paz a nuestra vida; que de las buenas nuevas de salvación.
Es por eso que necesitamos perseverar en la luz y buscar la forma de vencer el mal con el bien, aunque a veces sintamos muchos deseos de vencer el mal con mal lo cual es la tentación que el diablo está lanzando desde hace 2000 años cuando le dijo a nuestro Señor Jesucristo que si era el Hijo de Dios, se bajara de la cruz; eso mismo es con lo que el enemigo está constantemente bombardeando nuestra mente, invitándonos a que nos bajemos de la cruz. Pero entonces para no bajarnos de la cruz y que no haya nada que nos moleste, es necesario morirnos; porque podemos estar crucificados pero estar vivos lo cual nos puede provocar más sufrimiento. Por eso es que los enemigos de la cruz, pretenden que no muramos, sino que nos bajemos de la cruz y que retrocedamos al mundo; pero la Biblia también dice que nosotros no somos de los que retrocedemos porque si lo hiciéramos, no agradaríamos el corazón de Dios y eso es contrario al deseo de nuestro corazón.
Estamos viviendo los tiempos del llamado justo Lot; porque cuando vemos en la Biblia, nos encontramos que la venida de nuestro Señor Jesucristo estaría antecedida por días como los que vivió Noé y como los días de Lot; esto lo hemos explicado en estudios anteriores, no obstante que hemos dejado algunos detalles sin explicación, siendo uno de ellos el hecho que Lot afligía su alma día tras día y oraba, porque vivía en medio de los impíos de Sodoma; lo cual es lo mismo que nos está aconteciendo a nosotros como pueblo de Dios; vemos el actuar de los impíos del mundo, afligimos nuestra alma y oramos a Dios porque nosotros sí tenemos en quién refugiarnos y quién nos defienda con la seguridad que no seremos avergonzados delante de nuestros enemigos.
Pero es necesario que vayamos evolucionando en nuestro diario caminar, no solamente cuando llegamos a la Iglesia, sino que sea nuestra forma de vida la que vaya evolucionando. Es por eso que en esta oportunidad estudiaremos la evolución de la luz, aunque esta enseñanza es muy extensa; explicaremos algunos detalles básicos para que podamos comprender lo que el Espíritu Santo quiere que ampliemos en nuestro conocimiento a este respecto, porque si Dios nos explicara este tema, sería de escucharlo toda nuestra existencia, pero en esta oportunidad veremos algunos detalles importantes aplicativos a nuestra vida.
Podemos empezar diciendo que el propósito inicial de Dios, cuando puso al hombre en la tierra, fue un ser de luz, el prototipo que Dios estaba haciendo, era un modelo de luz, incluso cuando habla del Querubín cubridor, tanto en el libro del profeta Ezequiel como en el libro del profeta Isaías, describe la caída de Satanás; en algún momento se le dijo que era Lucifer, el hijo de la aurora y en el Nuevo Testamento encontramos que lo señalan como alguien que se disfraza como un ángel de luz; porque Dios había delegado Su creación, a las grandes potestades como lo son los Elohim, quienes cumplían las ordenes de Dios y El solamente supervisaba si era bueno, como lo vemos en los primeros versículos de la Biblia, después que la creación avanzaba, Dios supervisaba. Pero entonces los Elohim estaban buscando un modelo para reproducirlo y en Luzbel habían encontrado la perfección, pero en la última prueba, encontraron iniquidad en su corazón y en lugar de reproducirlo, lo despeñaron.
Entonces Dios dispone ordenar una nueva creación llamada: LA HUMANIDAD, quienes no tenían sangre porque ellos estaban a pocos pasos de heredar el paraíso, a pocos pasos de heredar el reino; por eso vemos en el Nuevo Testamento que el Reino de Dios no lo heredará carne ni sangre. También vemos otra explicación cuando Jesús muere y después resucita, se aparece ante Sus discípulos y les pide que lo tocaran porque se habían asustado al verlo, y les dice que un espíritu no tiene carne y huesos; pero no habla de la sangre; porque carne y sangre no puede heredar el Reino de Dios, pero carne y huesos sí lo pueden heredar. Por eso fue que Adán y Eva no eran carne y sangre, sino que eran carne y huesos. Por eso fue que cuando Adán es dormido, y le extraen una costilla; discierne y dice: ahora esta es hueso de mi hueso y carne de mi carne, pero no menciona la sangre porque la sangre vino a ser la vida de los hombres y todos los animales.
Por eso Dios dijo en el Antiguo Testamento que no fueran a comer carne con su sangre, porque era la vida de los animales que estuvieran comiendo; pero después nos encontramos en el Nuevo Testamento que la luz era la vida de los hombres antes de su caída. Eso significa que en las arterias, en lugar que corriera sangre, corría luz; por eso Adán y Eva estaban desnudos y no se avergonzaban porque la luz resplandecía y su desnudez no se veía; pero cuando cayeron vieron su desnudez y se cubrieron.
Entonces las cosas necesitan ser restauradas como al principio, a su estado original en el cual nosotros seamos seres lumínicos; pero para eso, lo primero que debe suceder es que tengamos un encuentro con la luz para que posteriormente tengamos una evolución con la luz la cual podemos señalar en 3 estaciones principales:
EL ATRIO: aquí están los iluminados. (Se manifestaba la luz del sol)
EL LUGAR SANTO: aquí se encuentran los portadores de la luz. (Se manifestaba la luz del aceite quemado en el candelero)
EL LUGAR SANTISIMO: en este lugar se encuentran los que son luz; o sea, iniciaron siendo iluminados en el principio de su caminar, después portan la luz que les iluminó en el inicio de su caminar y finalmente, cuando logran relacionar tanto con la luz, entonces se convierten en luz. (Se manifiesta la luz no creada, lo que conocemos como: SHEKINA, sin ningún punto de sombra)
Esto lo podemos explicar bíblicamente con el siguiente versículo:
Mientras estoy en el mundo, yo soy la luz del mundo. (Juan 9:5 LBLA)
Mientras nuestro Señor Jesucristo estuvo en la tierra, El fue la luz del mundo, pero cuando ascendió al cielo; quedamos nosotros siendo la luz que dejó en nuestro interior como lo podemos ver en la siguiente cita:
Vosotros sois la luz del mundo. Una ciudad situada sobre un monte no se puede ocultar; ni se enciende una lámpara y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en la casa. Así brille vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas acciones y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos. (Mateo 5:14-16 LBLA)
No obstante, el hecho de portar la luz de Jesús, no es para todos, aunque Dios se lo propone a todos, pero a la mayoría no les interesa, les basta con que los iluminen; pero Dios tiene cada vez más para nuestra vida, lo cual debemos anhelarlo con todo nuestro corazón, alcanzar todo lo que El tenga para nosotros y no dejar pasar la oportunidad que nos presenta Dios en lo que debemos alcanzar. Seguramente a estas alturas de la vida, hemos alcanzado muchas bendiciones porque Dios es bueno; pero no hemos llegado al límite y no llegaremos porque cada día podemos encontrar nuevas bendiciones en Dios, todos los días habrá más, si ya hemos sido bautizados en agua, ahora debemos anhelar el bautizo en el Espíritu, si ya tenemos esa bendición, entonces debemos anhelar los 18 dones que hemos aprendido que la Biblia muestra claramente y si ya tenemos todo eso, podemos estar seguros que siempre habrá más porque al llegar a tenerlo, entonces debemos empezar a ser, todo lo que alcanzamos tener y que seamos trasladados de la dimensión de tener, a la dimensión de ser.
El hecho de haber alcanzado tener tanto, para que de pronto lleguemos a ser; es como tener una transformación por todo lo que hemos alcanzado y que el Espíritu Santo nos empieza a controlar 100%, eso es lo que significa el hecho de ser lo que tenemos de Dios. Pero el punto es que El desea que nosotros seamos un ser lumínico y no solamente un iluminado, para alcanzar eso debemos tener un verdadero compromiso con Dios en medio del cual podamos morir a nosotros mismos, con el propósito que nuestro Señor Jesucristo resplandezca en nosotros.
Veamos algunos versículos que nos ampliaran el concepto que hemos descrito en cuanto al hecho de alcanzar ser lumínicos:
Mas la senda de los justos es como la luz de la aurora, que va aumentando en resplandor hasta que es pleno día. (Proverbios 4:18 LBLA)
Notemos que la luz llega en determinado momento, pero debe evolucionar; como el ejemplo de la sombra que refleja sobre una persona cuando empieza a salir el sol; conforme el día sigue avanzando la sombra se va haciendo más corta hasta que el día es perfecto y desaparece toda la sombra; esa es la aplicación que Dios desea para nuestra vida, que desaparezca nuestra sombra y que sea El quien resplandezca en todo momento.
Porque contigo está el manantial de la vida; en tu luz veremos la luz. (Salmos 36:9 RV 1960)
La luz es el manantial al que se refiere la cita anterior; pero además de eso debemos ver otros elementos porque no es lo mismo decir: LA LUZ, a decir: TU LUZ, la primera es algo relativo, pero cuando decimos. TU LUZ, es un absoluto lo cual podemos ver en la siguiente cita:
Y este es el mensaje que hemos oído de El y que os anunciamos: Dios es luz, y en El no hay tiniebla alguna. (1 Juan 1:5 LBLA)
Sin embargo, cuando vemos qué clase de luz puede haber en nosotros, también podemos encontrar la respuesta en la Biblia:
...pero si tu ojo es maligno, todo tu cuerpo estará en tinieblas. Así que, si la luz que en ti hay es tinieblas, ¿cuántas no serán las mismas tinieblas? (Mateo 6:23 RV 1960)
Dios es luz, es eternidad; mientras que las tinieblas son temporales y en determinado momento nosotros estamos en medio; pero la Biblia nos enseña que nos llamaron de las tinieblas y lo primero que resplandeció sobre nosotros fue la luz de Jesús; el pueblo que un día moró en tinieblas, otro día tuvo la experiencia de ver un relámpago que nos cegó para el mundo y nos abrió los ojos espirituales para ver a Cristo; es lo mismo que le sucedió a Saulo, de pronto se encuentra con Jesús; dejándolo ciego para el mundo pero pudo ver una visión de parte de Jesús; entonces el resplandor de la gloria de Dios nos hace ciegos para el mundo pero empezamos a ver de parte de Dios, situaciones que otras personas no pueden ver; aunque el mundo nos señalen de personas enfermas de la cabeza, nosotros sabemos que Dios está llenándonos con Su luz y como consecuencias estamos caminando en otra dimensión aunque corporalmente aun permanezcamos en la tierra.
Pero volviendo a lo que dice la cita anterior, vemos que Dios nos está hablando respecto a la luz que hay en nosotros y que parecen tinieblas; eso nos deja ver que la luz ya entró en nosotros pero parece tinieblas; eso significa que necesitamos evolucionar la luz dentro de nosotros con el propósito que nos convirtamos en seres lumínicos; pero como parte del orden que puede tomar esa evolución, lo primero que debe evolucionar son nuestros ojos, por lo mismo que dice la cita anterior; si nuestros ojos están sanos, todo nuestro cuerpo está en luz, pero si nuestro ojo es malo, todo nuestro ser estará en tinieblas, obviamente está refiriéndose a la vista espiritual porque alguien puede estar enfermo de la vista pero en lo natural, lo cual no significa precisamente que esté en tinieblas. Pero sí debemos hacer un análisis de la forma en la que vemos las cosas, por ejemplo: la situación actual en todo el mundo, empezando por Guatemala: ¿cómo la vemos?, podría ser que la violencia esté apagando nuestro amor y que veamos sin esperanza toda situación, pero si vemos como el profeta que subió al monte y podía ver el mundo espiritual, entonces las cosas pueden cambiar:
Y cuando el que servía al hombre de Dios se levantó temprano y salió, he aquí que un ejército con caballos y carros rodeaba la ciudad. Y su criado le dijo: ¡Ah, señor mío! ¿Qué haremos? Y él respondió: No temas, porque los que están con nosotros son más que los que están con ellos. Eliseo entonces oró, y dijo: Oh SEÑOR, te ruego que abras sus ojos para que vea. Y el SEÑOR abrió los ojos del criado, y miró, y he aquí que el monte estaba lleno de caballos y carros de fuego alrededor de Eliseo. (2 Reyes 6:15-17 LBLA)
Tampoco se trata que le demos la espalda a los problemas o que enterremos la cabeza en la tierra como si fuéramos avestruz; pero debemos saber que aunque en el mundo haga cualquier tipo de invasión territorial; más poderoso es Dios que el que está en el mundo y de esa manera las tinieblas retrocederán.
LOS ILUMINADOS
Y ahora, por un breve momento, es misericordia de YHVH nuestro Dios dejarnos un remanente y darnos un puntal en su lugar santo, al iluminar nuestro Dios nuestros ojos y concedernos un pequeño avivamiento en medio de nuestra esclavitud. (Esdras 9:8 BTX2)
Cuando iluminan a los que están en el Atrio, le devuelven las esperanzas para poder avanzar al siguiente estado, les dan salud a los huesos; por eso el diablo está buscando que la mente de los cristianos sea desviada de la verdad y que no le creamos a Dios en cuanto a que Sus ejércitos están próximos y nuestra liberación está muy cercana para salir de la tierra. Por eso es que las noticias del mundo son muy fáciles de expandirlas por todo el globo; para que los cristianos aflijan su alma y cierren su corazón a las noticias divinas; pero cuando son iluminados, surge un avivamiento; pero notemos que estos son los iluminados, no son los portadores de la luz ni los que han sido transformados en luz, porque es un proceso al que debemos someternos mientras estemos en la tierra, porque a eso venimos a la tierra, para que tengamos el proceso de Dios y que seamos renovados en nuestro ser interior día con día.
Volveos todos a El y seréis iluminados, y vuestros rostros no serán confundidos. (Salmos 34:6 BNC)
Esto significa que le estaban dando la espalda a la luz; pero de pronto se vuelven a ella, porque Dios siempre otorga una nueva oportunidad para que iniciemos el camino nuevamente en el Atrio, siendo iluminado y nuestro rostro no será confundido ni avergonzado. Por eso es que este camino no debemos dejarlo, aunque vengan tormentas, debemos perseverar bajo la guianza del Espíritu Santo de Dios y que podamos perseverar día con día en El para aprender cada día más acerca de aquello que necesitamos aprender.
La explicación de tus palabras ilumina y da inteligencia a los pequeños. (Salmo 119:130 BTA)
Eso significa que mientras estamos recibiendo la enseñanza divina; estamos siendo iluminados, lo cual aumenta nuestra inteligencia, pero no nos referimos al coeficiente intelectual humano, sino que es una inteligencia para apartarnos del mal, la cual proviene de una luz que nos está iluminando internamente, porque el deseo de Dios es que seamos luz.
Jesús les habló otra vez, diciendo: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida. (Juan 8:12 LBLA)
Es necesario que sigamos a Jesús para no estar en tinieblas porque el que anda en tinieblas odia a su hermano; pero si alguien desea andar en la luz, debe andar como lo hizo nuestro Señor Jesucristo.
El pobre y el opresor tienen esto en común: el SEÑOR da la luz a los ojos de ambos. (Proverbios 29:13 LBLA)
El versículo anterior nos muestra el grupo de personas que están en el Atrio: el pobre y el opresor; nosotros no debemos quedarnos con el opresor, sino que necesitamos avanzar al Lugar Santo para que verdaderamente seamos la diferencia y posteriormente logremos llegar a ser luz estando en el Lugar Santísimo.
Hagan todas las cosas sin murmuración y sin división, para que sean íntegros e irreprensibles, como hijos puros de Dios que habitan en medio de una generación torcida y perversa, para que sean vistos entre ellos como luminarias en el mundo... (Filipenses 2:14-15 Peshita)
Necesitamos alcanzar la estatura que Dios desea en nosotros con el propósito que lleguemos a ser como luminaria en medio de las tinieblas.
Pues Dios, que dijo que de las tinieblas resplandeciera la luz, es el que ha resplandecido en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Cristo. (2 Corintios 4:6 LBLA)
La luz nos tiene que enseñar la gloria de Dios y quién es Su Hijo completamente; con esto lo que debemos comprender es que el evangelio no es una religión barata como el mundo piensa; además debemos saber que diariamente Dios permite que Su palabra salga recorriendo la tierra llevando el mensaje de salvación; por lo que cuando nuestro Señor Jesucristo venga, no tendrán escusa para decirle que no supieron de El.
Dios nos ha entregado una antorcha encendida, de la cual todos somos responsables del lugar donde debemos iluminar, por lo que nuestra oración debería ser suplicando que nos ayude a ser iluminados, portadores de la luz y como consecuencia podamos llegar al Lugar Santísimo para ser luz de este mundo y que donde nosotros estemos sean disipadas las tinieblas en el nombre de Jesús.
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