lunes, 9 de agosto de 2010

Apostol Sergio Enriquez - Discerniendo La Alabanza Parte I

El tema de la alabanza siempre será un tema por demás delicado, porque el enemigo la utiliza para engañar al pueblo de Dios. Vemos en la Biblia que se habla de la estatua de Nabucodonosor la cual debían adorar y para ese efecto, utilizan varios instrumentos musicales como señal:

Y el heraldo proclamó con fuerza: Se os ordena a vosotros, pueblos, naciones y lenguas, que en el momento en que oigáis el sonido del cuerno, la flauta, la lira, el arpa, el salterio, la gaita y toda clase de música, os postréis y adoréis la estatua de oro que el rey Nabucodonosor ha levantado; pero el que no se postre y adore, será echado inmediatamente en un horno de fuego ardiente. (Daniel 3:4-6 LBLA)
El problema es que los mismos instrumentos que se había decretado se usaran para adorar a la estatua de Nabucodonosor, hoy son instrumentos con los que se alaba y adora a nuestro Dios; pero en realidad todo es parte de un engaño de parte del diablo para que la alabanza sea desvirtuada. De ahí el resultado que hemos visto en muchos ministros de alabanza que se han desviado del verdadero llamamiento que Dios les ha hecho.
En la actualidad vemos la vida de algunos ministros de alabanza que estando en una supuesta cúspide, por la forma como Dios los había estado usando; lograron muchas victorias con las que el diablo empezó a contaminarlos para que desviaran al pueblo de Dios. Estando en esa cúspide, empezaron a despertar a una cruda realidad: se habían involucrado en lo que algunos  llaman farándula cristiana. Entonces Dios empieza a poner un despertar en el corazón de los que verdaderamente buscaban agradar el corazón de Dios, los que querían realmente elevar una adoración hasta el mismo trono de la majestad de Dios. En la actualidad vemos que la alabanza está desviando el corazón de la juventud en general, haciéndoles creer que si se involucran en grupos musicales de alabanza, pueden hacerlos crecer y entregarles un ministerio, pero en realidad eso no es un ministerio porque Dios establece en la Biblia 5 ministerios: Apóstoles, Profetas, Evangelistas, Pastores y Maestros, fuera de ellos no existe otro solo funciones dentro del cuerpo de Cristo. De tal manera que el diablo está engañando a la juventud para que se levanten a liderar grupos de jóvenes porque la vanidad anda cabalgando con el propósito de derrotar la verdadera alabanza y como consecuencia no logremos elevar una alabanza que agrade el corazón de Dios.
El enemigo lo que está haciendo desde hace mucho tiempo es proveer de ambición sin límites para que los ministros de alabanza, lleguen a ser millonarios, de hecho algunos predican diciendo que quieren ser millonarios y eso mismo están enseñando a sus hijos y a sus seguidores. Tenemos como ejemplo a Elvis Presley, siendo hijo de pastores, fue tocado por la vanidad y cayó al servicio del diablo; de tal manera que después de sus conciertos cantaba el coro: Sublime Gracia, como queriendo poner un toque de engaño en los cristianos que participaban de sus conciertos y que no se sintieran acusados en ningún momento, sino que, pensaran que al final de todo, podían estar en medio de conciertos del mundo porque al final le cantaban a Dios. Otra persona que salió de una Iglesia es Whitney Houston, antes de cantar en el mundo, era una participante de la alabanza a Dios, y de esa manera muchos otros que fueron tocados en su ego y prefirieron poner al servicio del mundo el don que Dios les había dado, en lugar de seguir conduciendo en la alabanza al pueblo de Dios. Recordemos que la alabanza es la tribu de Judá, porque dice la Biblia que Judá subiría primero y que Dios les entregaría toda la tierra.
El prototipo del adorador más grande del antiguo y nuevo testamento, es David, exceptuando a nuestro Señor Jesucristo claro está; porque a David le dijeron: el dulce cantor de Israel, a nadie más le volvieron a llamar de esa forma; diríamos entonces que ese dulce es el fruto de un verdadero salmista y si vemos la cita de Mateo que dice: por sus frutos los conoceréis; no dice la Biblia que por sus ritmos los conoceremos; entonces por los frutos que pudo encontrar Dios en David, como un corazón que buscaba agradarlo en todo momento, hizo que fuera trasladado de dimensión. Si vamos a discernir la alabanza, tenemos que ver cuál es el fruto de los salmistas.
A David le nacieron hijos en Hebrón; su primogénito fue Amnón, hijo de Ahinoam la jezreelita; (2 Samuel 3:2 LBLA)
El primer fruto que deberíamos ver en los salmistas es el nombre de Ammón, el cual significa: Fiel y verdadero, Tutor, según el diccionario Hitchcock. Entonces lo que debemos ver en los salmistas es su fidelidad como lo enfocamos en los temas anteriores, para que nos pueda conducir adecuadamente hasta el Lugar Santísimo, porque de otra forma nos puede conducir a las tinieblas. Además de ser fiel y verdadero, también tiene que ser tutor, o sea, que tenga la capacidad de cuidar a otros y de poderlos instruir adecuadamente. Un salmista que es tutor, está tratando con cristianos que no tienen claro lo que es la alabanza, por consiguiente los cuidará para que no se desvíen para ningún lado, sino que se conserven en un equilibrio agradable a Dios.
El enemigo es tan hábil para engañar, que algunos ministros de alabanza, en la actualidad, han dicho que son católicos, con tal de subir sus ventas en todos los niveles, porque el problema es que los ministros de alabanza, en la actualidad, se han dejado contaminar con vanidad y eso ha hecho que su corazón se desvíe y que como consecuencia no estén agradando a Dios, porque no se trata solamente de estar cantando con palabras que estén debidamente concatenadas, sino que, el espíritu con el que se han dejado conducir, los lleve a que tengan cantos verdaderamente del agrado de Dios.
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