lunes, 16 de agosto de 2010

Apostol Billy Bunster - La Restauracion Del Tabernaculo De David Parte IV

apostol billy bunsterEl Tabernáculo se restaura con ánimo y desde la angustia. La angustia es algo necesario en la Iglesia y se trata de un dolor profundo en el alma, que nos indica que algunos de nuestros familiares no han recibido a Cristo, y si mueren o El Señor viene antes de haber llegado ellos a Sus pies; lamentablemente, se perderán.

 Sigamos derramando nuestras lágrimas y clamando desde la angustia, y no desde el acomodamiento; debemos dar gloria a Dios porque tenemos una Iglesia encendida en adoración y gozo hacia Él; sin embargo, debemos tener claro que existen momentos en los que debemos gemir y llorar por los que se están muriendo sin haberlos rescatado de las tinieblas; por eso mismo, necesitamos visitar las cárceles y hospitales, donde hay hombres y mujeres que se sienten solos; para pelear la buena batalla en contra del enemigo y liberarlos de esa soledad y enfermedad.

La reconstrucción del tabernáculo viene desde la angustia, por lo que la restauración se puede ver a través de experiencias vividas en el valle de muerte, que es el lugar donde El Señor nos recogió; son experiencias que tenemos con Dios y no solamente con alabanza, sino en adoración. El Tabernáculo se reconstruye con perseverancia diaria; la casa de David es la casa del Señor, y esa casa somos nosotros donde Él habita, y lo que Él quiere es tener una casa limpia donde habitar, así sea una tienda sencilla o un palacio majestuoso. Hay gente que tiene información pero no tiene cambio porque no ha bajado al corazón toda la información de Dios, todo el conocimiento que Él nos traslada, debemos hacerlo llegar al corazón.

Pero sucedió que cuando Sanbalat, Tobías, los árabes, los amonitas y los de Asdod oyeron que proseguía la reconstrucción de los muros de Jerusalén y que las brechas habían comenzado a ser cerradas, se encolerizaron mucho. (Nehemías 4:7 RVA)

Cuando empezamos a cerrar las brechas en nuestra vida, se llena nuestro interior de la presencia de Dios; para lograrlo tenemos que ser perseverantes y caminar todos los días hacia Él, pidiendo de Su misericordia. Vienen proyectos de parte de Dios que nos cambiarán nuestra vida y la de los nuestros, porque dice El Señor que como Él no le debe nada a nadie, lo que hemos hecho por los demás, Él nos lo retribuirá haciendo lo mismo por nosotros; con esto llegaremos a alcanzar niveles de fe que nunca hemos logrado, porque el Señor extiende su cetro hacia nosotros alcanzando a los nuestros, e incluso, a todos los que nos rodean por causa de la obra que Él hará en nosotros. Si somos perseverantes y adoradores en verdad y no solo espectadores, restauraremos el tabernáculo.

Aconteció que cuando la muralla fue reedificada y había yo asentado las puertas y habían sido designados los porteros, los cantores y los levitas, (Nehemías 7:1 LBLA)

Cuando se reedifican los muros, son colocadas las puertas, existen porteros como custodios, cantores y levitas que inician la adoración al Señor; luego la doncella empieza a danzar de gozo. Luego que clamamos desde la angustia, son cerradas las brechas de nuestra alma y es puesto el último ladrillo, vemos hacia nuestra casa y percibimos que el Tabernáculo está restaurado.

Como Apóstoles, en medio del mundo, no tenemos nada que perder, porque todo lo hemos dejado por amor a Cristo: amigos, familia, trabajo, reputación, silencio ante las injurias; sin embargo, hemos declarado contra la mentira y no hemos callado la verdad. No soportamos la injusticia, la frialdad, la indiferencia de los siervos; porque esta Iglesia fue comprada a precio de sangre, y no debemos dejar de alabar y adorar a nuestro Señor que lo dio todo por nosotros.

Yo cerré tus brechas dice El Señor; una brecha está en nuestro corazón y otra en nuestra espalda por traición. El Señor puso lodo y saliva en nuestras heridas, y cuando caiga la costra no la veremos nunca más ni la cicatriz.

La reconstrucción se hace con los íntimos, no se hace con los dispersos y lejanos; para reconstruir el Tabernáculo se hace con nuestros hijos, por ello tenemos que entrar juntos al arca e introducirnos hasta el fondo para buscar Su presencia. Que la restauración de la alabanza sea agradable al Señor y el perfume derramado delante de Él sea igualmente agradable. Nuestras gracias, bendiciones y dones son regalos que han venido de Él, y hoy es tiempo de devolvérselos, reconstruyendo el Tabernáculo en santidad.

Así dice el Señor omnipotente: El día que yo os purifique de todas vuestras iniquidades, poblaré las ciudades y reconstruiré las ruinas. Se cultivará la tierra desolada, y ya no estará desierta a la vista de cuantos pasan por ella. (Ezequiel 36:33-34 BAD)

Cuando levantamos el Tabernáculo del Señor, Él nos purifica, porque hay poder en Su nombre; y el que edifica, provoca vida, salud y fuerzas nuevas, aún si hubiera que reconstruir o crear de la nada. Soplemos vida de Dios e impartamos fe sobre nuestros hermanos, porque no todo está perdido.

El Señor ha salido a nuestro encuentro este día, y aunque nos queramos esconder, Su deseo está sobre nosotros. Vayamos a Su altar y entreguémosle todo, para que Él se encargue de defendernos de nuestros adversarios.

DESPUÉS DE ESTO VOLVERÉ, Y REEDIFICARÉ EL TABERNÉCULO DE DAVID QUE HA CAIDO. Y REEDIFICARÉ SUS RUINAS, Y LO LEVANTARÉ DE NUEVO, PARA QUE EL RESTO DE LOS HOMBRES BUSQUE AL SEÑOR, Y TODOS LOS GENTILES QUE SON LLAMADOS POR MI NOMBRE, (Hechos 15:16-17 LBLA)

El Señor restaura el Tabernáculo con el propósito de que la gente reciba salvación; Él quiere que alcancemos a los que están fuera del pacto para que busquen de Él y puedan ser restaurados y salvados, porque no quiere que nadie se pierda, sino que todos encontremos la salvación a través de Cristo. Somos el Tabernáculo de David, y lo que Dios levantó sobre nosotros, allí morará.
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