martes, 27 de julio de 2010

Apostol Billy Bunster - La Restauracion Del Tabernaculo De David Parte III

"En aquel día levantaré el tabernáculo caído de David y cerraré sus brechas. Reconstruiré sus ruinas y lo edificaré como en el tiempo pasado... (Amós 9:11 RVA)
Lograremos restaurar el Tabernáculo por medio de la humillación que tengamos delante de la presencia de Dios y para ese efecto, Dios con misericordia, envía efectos climáticos, sísmicos, etc., con el propósito de que nos levantemos del acomodamiento en el que nos hemos ubicado

SE RESTAURA CONOCIENDO LA VERDAD
...porque este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días--declara el SEÑOR--. Pondré mi ley dentro de ellos, y sobre sus corazones la escribiré; y yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo. (Jeremías 31:33 LBLA)
Se restaura con el conocimiento de la verdad y al mismo tiempo nos hará libres; porque no se trata de que tengamos la verdad de la salvación solamente, sino también la verdad de libertad. Por eso necesitamos comprender que debemos tener un pacto con Dios, y eso lo podemos lograr si conocemos las verdades de Dios, porque no podemos restaurar si no hemos sido restaurados, no podemos consolar si antes no hemos sido consolados. Jesús lloró cuando murió Lázaro, pero no le dijo a María: mi sentido pésame; porque esa frase se ha vuelto en una frase social que se repite en cada oportunidad que estamos en un funeral, pero muchas veces, sin un sentir de pesar en el corazón. Sin embargo, Jesús consoló a María con una sola cosa: llamando a Lázaro de la tumba; no se puso a pronunciar frases que no sentía. Es lo mismo que nosotros debemos hacer con aquellos que se sienten desconsolados; enseñarles que el día postrero puede ser en cualquier momento que Dios lo decida, para que podamos obtener la virtud del poder de Dios que necesitamos en nuestra vida y restaurar la vida de los necesitados de Dios.
No se puede restaurar el Tabernáculo, si no se han tenido experiencias con Dios, experiencias en las que nos han dejado solos, pero Él ha estado con nosotros. La restauración es la verdad que vivimos, porque nadie lo puede cambiar, nadie saca del corazón aquellas vivencias en las que solamente pudimos escuchar la voz de Dios. Por eso es que aquellos que no han tenido experiencias con Dios, se pueden torcer en su camino; quizá es por eso que llegan a tener esos desvíos, para que sean restaurados y como consecuencia puedan empezar a restaurar.
SE RECONSTRYE CON ÁNIMO
Y él cobró ánimo y reedificó toda la muralla que había sido derribada y levantó torres en ella, edificó otra muralla exterior, fortificó el Milo en la ciudad de David, e hizo armas arrojadizas y escudos en gran cantidad. (2 Crónicas 32:5 LBLA)
Para poder restaurar, se necesita ánimo; se necesita ánimo para adorar, para alabar, para evangelizar. No podemos estar con desánimos y encima de eso estar señalando a alguien que quizá está caído; porque en lugar de eso, debemos decir que estamos dando ánimo al que está caído y no referirnos a los caídos como leprosos, porque nadie sabe en qué momento puede necesitar de la mano de un hermano para restaurar nuestra propia vida. Si Dios nos ayuda para vencer a nuestros enemigos; eso nos ayudará a levantar las manos en el Lugar Santísimo en agradecimiento a Dios.
SE RESTAURA DESDE LA ANGUSTIA
Y cuando oí estas palabras, me senté y lloré, e hice duelo algunos días, y estuve ayunando y orando delante del Dios del cielo. (Nehemías 1:4 LBLA)
El Tabernáculo se restaura desde la angustia. No se puede restaurar a nadie ni nada si no se ha tenido angustia porque para poder reconstruir, necesitamos tener angustia por hacerlo, no podemos evangelizar, si no sentimos angustia por aquellos que se están yendo a una eternidad sin Jesús. El indolente no tiene angustia y como consecuencia no puede restaurar nada, porque aunque haya estado en todos los mensajes predicados de toda la vida, si no los ha vivido, si no siente la angustia por aquellos que necesitan de Jesús; de nada le sirve; como tampoco le sirve de nada a los que han entrado a la presencia de Dios y solamente salen admirados de lo que vieron, porque lo que debe suceder es una transformación; aprovechar las vivencias en Cristo.
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