viernes, 9 de abril de 2010

Apostol German Ponce - Multiplicacion Proyecto Divino

La Biblia nos muestra que cuando Jesús estuvo en la tierra como el Cordero de Dios en su Ministerio, en cierta oportunidad, muchos discípulos se estaban alejando, es por ello que de pronto Él se vuelve a sus más cercanos y les cuestiona si ellos también se querían ir, pero el Apóstol Pedro que estaba atento a las palabras de su Maestro le responde: ¿a quién iremos si solo tú tienes palabras de vida eterna?, la respuesta de Pedro confirma que le había sido revelado que solo Jesús tenía el Rhema divino, la palabra que vivifica. La Iglesia de hoy debe hacer lo mismo que Pedro, buscar primeramente esa palabra viva para que por medio de las bendiciones espirituales luego vengan las añadiduras.
Y los bendijo Dios y les dijo: Sed fecundos y multiplicaos, y llenad la tierra y sojuzgadla; ejerced dominio sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo y sobre todo ser viviente que se mueve sobre la tierra.
(Génesis 1:28 LBLA)
Y te amará, te bendecirá y te multiplicará; también bendecirá el fruto de tu vientre y el fruto de tu tierra, tu cereal, tu mosto, tu aceite, el aumento de tu ganado y las crías de tu rebaño en la tierra que El juró a tus padres que te daría.
(Deuteronomio 7:13 LBLA)
Cuando vemos el poder de convocatoria que pueden tener nuestros líderes, y vemos el producto; notemos plenamente que tienen una bendición de ser fecundos. En las citas vemos que Dios está sentando como principio divino que antes de cualquier cosa debían ser fecundos y después que se multiplicaran; eso significa dar fruto y crecer.
Bendito serás más que todos los pueblos; no habrá varón ni hembra estéril en ti, ni en tu ganado.
(Deuteronomio 7:14 LBLA)
Una de las cosas que Dios quiere de nosotros es que tengamos fruto. La Biblia misma empieza diciendo en el libro de Génesis 1:1 En el principio... esa palabra principio, tiene una raíz hebrea que significa: primero en frutos.
En la multitud del pueblo está la gloria del rey, pero en la falta de pueblo está la ruina del príncipe.
(Proverbios 14:28 LBLA)
Veamos cómo es que Dios elige para Abraham, la multiplicación.
Pues cuando Dios hizo la promesa a Abraham, no pudiendo jurar por uno mayor, juró por sí mismo, diciendo: CIERTAMENTE TE BENDECIRE Y CIERTAMENTE TE MULTIPLICARE.
(Hebreos 6:13-14 LBLA)
Es asombroso la forma de cómo Dios trabaja para manifestar su poder plenamente en cosas que para el hombre son imposibles; pero escoge hombres que de alguna forma podemos decir que son conforme al corazón de Dios, como lo dice de David; y aunque con Abraham no lo especifica plenamente, podemos decir que hubo algo en Abraham que logró agradar el corazón de Dios, por cuanto esperó que verdaderamente no hubiera nada que fuera a interferir con el desarrollo de lo que Dios deseaba hacer con Abraham, por eso fue que no escogió un atleta, sino, una persona que había agradado Su corazón.
...a fin de que por dos cosas inmutables, en las cuales es imposible que Dios mienta, los que hemos buscado refugio seamos grandemente animados para asirnos de la esperanza puesta delante de nosotros, la cual tenemos como ancla del alma, una esperanza segura y firme, y que penetra hasta detrás del velo...
(Hebreos 6:18-19 LBLA)
Dios le habla a Abraham entonces y le jura por el mismo; diciendo con esto que quería jurar por lo más alto, lo más sublime, por lo que no dejaría de cumplir Su promesa; entonces jura por El mismo.
Por lo cual Dios, deseando mostrar más plenamente a los herederos de la promesa la inmutabilidad de su propósito, interpuso un juramento, a fin de que por dos cosas inmutables, en las cuales es imposible que Dios mienta, los que hemos buscado refugio seamos grandemente animados para asirnos de la esperanza puesta delante de nosotros, la cual tenemos como ancla del alma, una esperanza segura y firme, y que penetra hasta detrás del velo, donde Jesús entró por nosotros como precursor, hecho, según el orden de Melquisedec, sumo sacerdote para siempre.
(Hebreos 6:17-20 LBLA)
Las promesas de Dios, son como un ancla en el mar. El ancla representa entonces la promesa de Dios que no deja que nos movamos en nuestras convicciones, las muchas aguas del mar, son el mundo que tiene falsos vientos de doctrina que tratan de movernos de nuestra fe..
Ahora bien, debemos comprender que las cosas grandes, empezaron siendo pequeñas en algún momento, diríamos que Dios se proyecta en lo que no es, para hacer las cosas a su perfección.
Cuando tus padres descendieron a Egipto eran setenta personas, y ahora el SEÑOR tu Dios te ha hecho tan numeroso como las estrellas del cielo.
(Deuteronomio 10:22 LBLA)
Todo inicio es pequeño; cuando el pueblo de Israel, llegó a Egipto, eran 70 personas y cuando salieron eran más de tres millones aproximadamente, porque se estaba cumpliendo la promesa de Dios sobre Abraham para ser como la arena del mar; esa fue la promesa que le habían dado a Abraham y ahí estaba el cumplimiento de la promesa, porque Dios no es hombre para mentir ni hijo de hombre para que se arrepienta de las promesas que nos hace. Cuando nos esté fallando la fe, debemos leer la Biblia y ver las promesas que Dios nos ha dado; porque lo que muchas veces sucede es que nos desanimamos, cuando no vemos el cumplimento de las promesas en el tiempo que nosotros deseamos; es en el tiempo de Dios y lo que debemos hacer es leer la Biblia para recordar Sus palabras sobre nuestra vida.
LA BENDICION DE LA MULTIPLICACION
Pero los hijos de Israel fueron fecundos y aumentaron mucho, y se multiplicaron y llegaron a ser poderosos en gran manera, y la tierra se llenó de ellos.
(Éxodo 1:7 LBLA)
Primero debemos llevar fruto, crecer y luego viene la multiplicación, en una extraordinaria proporción. Los planes como, Dios actúa, es maravilloso; vemos que llega un tiempo difícil a la tierra, en la época que Egipto dominaba sobre la tierra; y para que Su pueblo no muriera ni que el imperio los destruyera; entonces los introduce dentro de ese pueblo, los introduce a Egipto. Pasa el tiempo y surge entonces la multiplicación con los 70 que llegaron, hace el pueblo que Dios deseaba hacer crecer. Asombrosamente vemos que entran por José, son bienvenidos, pero pasó el tiempo y los egipcios los hicieron sus esclavos; pero cuando alcanzaron el número que Dios deseaba; inicia el proceso de liberación de Israel; y Dios vuelve aplicar, el mismo plan que hizo cuando Israel era solo un pueblo de 70 personas. En Egipto hubo una orden de matar a todos los niños cuando Moisés había nacido; y lo que Dios hace es que nuevamente introduce en la casa del imperio que dominada el mundo, a Moisés para que no destruyera al que sería el libertador de Israel; el mismo enemigo de Dios, alimentó y le dio la preparación necesaria, al que libertaría al pueblo de Israel.
Entonces dijo Moisés: —Yo estoy en medio de un pueblo de 600.000 hombres de infantería, y tú dices: "Les daré carne, y comerán todo un mes."
(Números 11:21 RVA)
Es asombroso cómo fue que el pueblo de Dios se multiplicó cuando estuvieron en Egipto.
Respondieron las parteras a Faraón: Porque las mujeres hebreas no son como las egipcias, pues son robustas y dan a luz antes que la partera llegue a ellas.
(Éxodo 1:19 LBLA)
Cuando empezaron a multiplicarse en gran manera, Faraón se había preocupado y envió para que investigaran el por qué de la multiplicación; y lo que le llevaron como respuesta fue la cita anterior; las mujeres hebreas eran esposas de hombres valientes. La palabra robusto significa: viviente y esa palabra dentro del idioma hebreo está identificada bajo el número H2422 en el diccionario BDB.
La lógica humana; que el pueblo de Dios hayan empezado con 70 personas y que en 400 años se hubieran multiplicado tanto; no le encuentra sentido. Interesantemente; si damos fruto; Dios empieza a trabajar en sus promesas.
Cuando Abram tenía noventa y nueve años, el SEÑOR se le apareció, y le dijo: Yo soy el Dios Todopoderoso; anda delante de mí, y sé perfecto. Y yo estableceré mi pacto contigo, y te multiplicaré en gran manera.
(Génesis 17:1-2 LBLA)
¿Cómo será ir delante de Dios?, porque es más fácil seguir a Dios y hacer lo que El hace, pero ir delante de El; debe ser sumamente difícil porque estamos delante del autor de la perfección y lo que le estaba pidiendo a Abraham era que fuera perfecto en su caminar. Pero entonces lo que debemos hacer es obedecerle a Dios en lo que El nos pida, porque por El; cumplirá con sus promesas. No debemos creer en lo que vemos solamente, más bien en lo que leemos en la palabra de Dios.
...oh simiente de Abraham, su siervo, hijos de Jacob, sus escogidos. El es el SEÑOR nuestro Dios; sus juicios están en toda la tierra. Para siempre se ha acordado de su pacto, de la palabra que ordenó a mil generaciones, del pacto que hizo con Abraham, y de su juramento a Isaac.
(Salmos 105:6-9 LBLA)
Dios hizo un pacto con Abraham y su descendencia por 1000 generaciones; las cuales aun no han llegado a las 1000, aun quedan muchas generaciones por bendecir y dentro de ellas están los que saldrán de nuestros lomos.
No hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay hombre ni mujer; porque todos sois uno en Cristo Jesús. Y si sois de Cristo, entonces sois descendencia de Abraham, herederos según la promesa.
(Gálatas 3:28-29 LBLA)
La cita anterior nos enseña plenamente que somos parte de las bendiciones que Dios le prometió a Abraham; no debemos dudar de lo que está escrito en la Biblia, son promesas de Dios para nosotros.
LOS INSIGNIFICANTES
Entonces Job respondió al SEÑOR y dijo: He aquí, yo soy insignificante; ¿qué puedo yo responderte? Mi mano pongo sobre la boca.
(Job 40:3-4 LBLA)
Porque yo soy el más insignificante de los apóstoles, que no soy digno de ser llamado apóstol, pues perseguí a la iglesia de Dios.
(1 Corintios 15:9 LBLA)
Aquí estoy; testificad contra mí delante del SEÑOR y delante de su ungido. ¿A quién he quitado buey, o a quién he quitado asno, o a quién he defraudado? ¿A quién he oprimido, o de mano de quién he tomado soborno para cegar mis ojos con él? Testificad, y os lo restituiré.
(1 Samuel 12:3 LBLA)
Aunque tu principio haya sido insignificante, con todo, tu final aumentará sobremanera.
(Job 8:7 LBLA)
Algunos de nosotros, cuando empezamos a caminar en el evangelio, empezamos como insignificantes, muy pequeños, éramos como nada, estábamos en el anonimato; Dios nos cuidaba aun sin conocerle, fuimos librados de morir muchas veces y nunca supimos el por qué; pero hoy que estamos en Cristo tenemos la respuesta y sabemos que somos lo que somos y hemos llegado hasta donde hemos llegado por la gracia de Dios; lo que empezó como insignificante, ahora es significante a los ojos de Dios.
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