martes, 23 de febrero de 2010

Guillermo Maldonado - La Paz


La palabra hebrea para paz es “shalom”, que significa “nada entre nosotros”. También, quiere decir perfecto, completo; seguridad, fortaleza, salud, tranquilidad, quietud, prosperidad, abundancia. Jesús vino a reconciliar al mundo con Dios.
“20...y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz”.
Colosenses 1.20

Las tres dimensiones de la paz son:

1. Paz con Dios: Es aquella paz que recibimos cuando aceptamos la justificación de nuestros pecados; al ser reconciliados con el Padre, nuestra relación con Él es restaurada

“1Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo; 2por quien también tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios.”
Romanos 5.1, 2

2. Paz con nuestro prójimo y con nuestro hermano: Es aquella paz que nos permite acercarnos a nuestro hermano sin paredes ni divisiones entre nosotros. Es la paz que, a través del fruto del amor, surge en cada uno de nosotros; pues ya no estamos buscando nuestro propio bien sino el de nuestro hermano.

3. Paz con nosotros mismos: El hecho de haber sido justificados nos da paz interior. Ninguna persona puede tener paz consigo misma ni con los demás, si primero no tiene paz con Dios. Usted puede tener muchas posesiones terrenales pero si no tiene paz con Dios, de nada le sirven.

¿Cuál es la diferencia entre la paz que el mundo ofrece y la paz que Dios da?

v La paz del mundo depende de las circunstancias que nos rodean. La gente no tiene paz cuando pierde el control sobre los problemas.

v La paz de Dios viene como resultado de poner toda nuestra confianza en Él. Es una paz basada en nuestro pacto con Él, no en las circunstancias que nos rodean

“19produciré fruto de labios: Paz, paz al que está lejos y al cercano, dijo Jehová; y lo sanaré. 20Pero los impíos son como el mar en tempestad, que no puede estarse quieto, y sus aguas arrojan cieno y lodo. 21No hay paz, dijo mi Dios, para los impíos.” Isaías 57.19-21
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