viernes, 29 de enero de 2010

Joyce Meyer - ¿Quien Es El Jefe Usted O Sus Emociones?


Los altibajos diarios de nuestras emociones son una de las mayores luchas que tenemos con nuestras relaciones personales. En lugar de vivir en una montaña rusa emocional, necesitamos aprender a ser personas estables, sólidas, firmes, determinadas y que perseveran. Si continuamos permitiendo que nuestras emociones nos gobiernen, no llegaremos de ninguna manera a ser la persona que debemos ser. Por supuesto, que ninguno de nosotros llegará a ser libre totalmente de las emociones–pero debemos aprender a manejarlas, controlarlas y a no dejar que ellas nos controlen a nosotros.

La vida no es amena cuando está siendo controlada por los sentimientos. Los sentimientos cambian día a día, hora a hora, aun de momento a momento. No solamente cambian, pero también mienten.

Por ejemplo, puede estar en medio de una multitud de personas y sentirse como que todos están hablando de usted, pero eso no significa que lo están. Puede sentirse como que nadie lo entiende, pero eso no significa que sea así. Se puede sentir que es malentendido, que no es apreciado, o aun maltratado, pero eso no significa que sea verdad. Si queremos ser personas disciplinadas y maduras, debemos estar determinados a no caminar de acuerdo a lo que sentimos.

La gente a menudo me pregunta, “¿Cómo puedo saber de seguro que estoy caminando en la verdad o caminando en mis sentimientos y emociones?” Yo creo que la respuesta se encuentra en la paciencia. Las emociones nos impulsan a precipitarnos, diciéndonos que debemos hacer algo y que lo ¡debemos hacer de inmediato! Pero la sabiduría santa nos dice que esperemos hasta que tengamos una imagen clara de lo que debemos hacer y cuando lo debemos hacer. Necesitamos ser capaces de retroceder y ver la situación desde la perspectiva de Dios. Necesitamos tomar decisiones basadas en lo que sabemos en lugar de lo que sentimos.

Permítame darle un ejemplo de mi propia vida. Una vez había ahorrado un dinero para comprar un buen reloj. ¡Quería comprar un reloj de calidad al cual la correa no le cambiara de color y dejara mi muñeca verde! Un día, mi esposo Dave y yo estábamos en el centro comercial y nos detuvimos en una joyería donde vi un reloj que era muy bonito. Mientras mirábamos el reloj, descubrimos que era chapado en oro y sabíamos que probablemente con el tiempo perdería el color, pero parecía ser lo que estaba buscando y me quedaba perfecto. No sólo eso, pero el vendedor me ofreció un descuento. Así que mis emociones dijeron, “¡SÍ! ¡Eso es exactamente lo que quiero!”

Pero Dave dijo: “Bueno, sabes, es chapado en oro y con el tiempo perderá el color”. Le dije: “Lo sé, pero verdaderamente me gusta ese reloj. ¿Qué debo hacer?” “Es tu dinero”, me respondió. “Le diré que voy a hacer”, le dije al vendedor. “Me gustaría que me separe el reloj mientras camino alrededor del centro comercial por un rato. Si quiero el reloj, yo regreso dentro de una hora”.

Así que Dave y yo caminamos alrededor del centro comercial por un rato. Mientras caminábamos, pasamos por una tienda de ropa. Ya que yo necesitaba unos cuantos conjuntos, entré y encontré un traje muy bonito. Me lo medí y me quedó perfecto. Me gustó mucho.

“Está bonito” dijo Dave. “Deberías comprarlo”. Miré el precio de la etiqueta y pensé, cuesta mucho dinero... ¡con razón luce tan bonito en mí! ¡Yo verdaderamente quería ese traje! Francamente había tres cosas que yo quería en ese momento. Quería el reloj, el traje y no quería quedarme sin dinero. ¿Qué decidí hacer? Aplique la sabiduría y decidí esperar. El reloj, el cual no era la calidad que yo quería me hubiera costado todos mis ahorros. El traje era hermoso, pero también hubiera costado gran parte de mis ahorros. Así que decidí que lo mejor era conservar mi dinero y esperar hasta que estuviera segura que era realmente lo que más quería. Normalmente, lo más sabio es que ¡cuando tenga duda no lo haga!

Cuando enfrente una decisión difícil, espere hasta tener una respuesta clara antes de tomar el paso del que después se arrepentirá. Las emociones son maravillosas, pero no deben tomar la precedencia sobre la sabiduría y el conocimiento. Recuerde, controle sus emociones en lugar de permitirles que ellas lo controlen a usted.
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