sábado, 7 de noviembre de 2009

Guillermo Maldonado - El Arte De Delegar


Una de las facetas del liderazgo, es la habilidad de delegar responsabilidades a aquellos discípulos potenciales.

Lamentablemente, hay muchos líderes que cometen errores al delegar, y como resultado, no hay reproducción de líderes. El delegar es un arte, donde debemos aprender a confiar en otros. Algunas veces, pensamos que nadie puede hacer el trabajo mejor que nosotros, pero es necesario delegar y confiar en nuestros discípulos, aún sabiendo de antemano, que van a cometer errores, pues esto es parte del proceso.

“25Escogió Moisés varones de virtud de entre todo Israel, y los puso por jefes sobre el pueblo, sobre mil, sobre ciento, sobre cincuenta, y sobre diez. 26Y juzgaban al pueblo en todo tiempo; el asunto difícil lo traían a Moisés, y ellos juzgaban todo asunto pequeño.” Éxodo 18.25, 26

¿Qué vamos a delegar?

* Autoridad: derecho legal delegado para ejercer dominio, respaldado por un poder. Es el derecho legal para actuar en nombre de otra persona, de una empresa, ministerio u organización. La autoridad debe ser dada en privado y, también, en público, para que las demás personas lo reconozcan y se sometan. Toda autoridad delegada está basada en la sumisión.
* Responsabilidad: La autoridad delegada implica responsabilidad, es decir, la persona tiene un trabajo que realizar, y debe comprometerse a terminarlo.

Es importante:


* Delegar conforme a la disposición y a la capacidad de la persona.
* Delegar de acuerdo al don o a la pasión de la persona, ubicarla en la posición correcta. Dios dio los dones de acuerdo a la pasión y al talento de cada persona.


¿Qué hacía Jesús cuando delegaba autoridad a sus discípulos?

* Daba instrucciones específicas: El cómo, el cuándo, el qué, el dónde, el por qué del trabajo. Esto evita problemas futuros.

“5A estos doce envió Jesús, y les dio instrucciones, diciendo: Por camino de gentiles no vayáis, y en ciudad de samaritanos no entréis, 6sino id antes a las ovejas perdidas de la casa de Israel. 7Y yendo, predicad, diciendo: El reino de los cielos se ha acercado. 8Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios; de gracia recibisteis, dad de gracia.” Mateo 10.5-8

Algunos principios bíblicos que el discípulo debe saber:

* Dar cuentas: Todo buen discípulo, después de que se le delegó autoridad y responsabilidad, debe informar y dar cuentas de su trabajo.

“17Volvieron los setenta con gozo, diciendo: Señor, aun los demonios se nos sujetan en tu nombre”. Lucas 10.17

* La responsabilidad y la autoridad son delegadas: Esto quiere decir que no se debe abusar de ellas. Su autoridad está fundamentada en la sumisión y en la relación saludable con el líder. Si el discípulo se rebela contra su líder, pierde la autoridad. La rebelión no debe ser permitida bajo ninguna circunstancia en la organización.
* El compromiso primordial del discípulo es servir con el fin de aliviarle la carga al líder: La autoridad que recibe el discípulo es para servir al pueblo y no para satisfacer sus propios intereses.

“17…Y llevarán contigo la carga del pueblo, y no la llevarás tú solo”. Números 11.17

* Después de Dios, la fidelidad y lealtad se le deben al líder: La lealtad es importante en la empresa, en la iglesia, fuera de la iglesia, en el hogar, entre otros.
* Mantener un corazón enseñable y dispuesto a la disciplina: Cuando se equivoca, el discípulo debe saber aceptar la corrección.
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