lunes, 9 de noviembre de 2009

Apostol Sergio Enriquez - La Gracia En La Vida Familiar


Tenemos que recordar que El Señor en Su misericordia nos permitió proclamar el “Año de Gracia” para el año 2009, en el cual, Él nos ha estado instruyendo, bendiciendo y derramando Su gracia para prepararnos al encuentro con El; esto no quiere decir que al finalizar éste año se terminará la gracia del Señor, porque la gracia del Señor es eterna; si recordamos, la gracia del Padre nos fue dada desde el principio de los siglos, luego vino la gracia del Hijo cuando se manifestó en la tierra la gracia salvadora, y luego vino la gracia del Espíritu Santo que es lo que conocíamos como la gracia futura, la cual se mostró en éste año con la proclama del “Año de la Gracia”, que es muy necesaria para la aparición de nuestro Señor Jesucristo. Como
recordaremos, uno de los pasajes importantes en éste tema es revelado en la Carta a los Hebreos, cuando el Apóstol Pablo dice:

Mirad bien de que nadie deje de alcanzar la gracia de Dios; de que ninguna raíz de
amargura, brotando, cause dificultades y por ella muchos sean contaminados…
(Hebreos 12:15 LBLA)

Luego vemos que esto está íntimamente ligado con el pasaje del misma Carta a los Hebreos que dice:

Buscad la paz con todos y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor.
(Hebreos 12:14 LBLA)

Otro versículo que también nos muestra la gracia del Señor derramada, se encuentra
en la primera epístola del Apóstol Pedro:

Por tanto, ceñid vuestro entendimiento para la acción; sed sobrios en espíritu, poned vuestra esperanza completamente en la gracia que se os traerá en la revelación de Jesucristo.
(1 Pedro 1:13 LBLA)

El hecho que El Señor nos invitara a proclamar el “Año de la Gracia” para este año, es algo profético y apostólico que se derramaría sobre nosotros, con el propósito específico de prepararnos para la venida del Señor. El derramamiento de la gracia de Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, tiene que repercutir en nuestros hogares; y para eso, tenemos que ser llenos de Su gracia.
¿Por qué si la gracia ya fue derramada, nos dio la gracia, El Padre? Porque la gracia del Padre se trata de una gracia pasada, sin embargo, como teníamos que seguir creciendo en gracia, luego nos fue dada la gracia en el Señor Jesucristo, por quien
somos salvos, y en la actualidad por el Espíritu Santo, la cual se trata de la gracia presente. Esto significa que estamos creciendo en gracia, porque al inicio nos es dada por El Padre en la eternidad, luego nos la da El Hijo hace 2,000 años, después nos es dada por el Espíritu Santo, según lo afirma el Apóstol Pedro en la cita anterior; por consiguiente, debemos ser llenos de la gracia hasta que llegue a manifestarse en nuestra vida y en la vida de nuestra familia.

Tenemos que hallar gracia delante de Dios y delante de los hombres. Los cristianos estamos obligados a tener una vida sobrenatural, si no lo logramos, corremos el peligro de tener una vida religiosa. Si en nuestra vida empieza a fluir la gracia de Dios, hay espontaneidad incluso en nuestra oración y culto al Señor, pues la rutina y la religiosidad con enemigos dentro del hogar; esto nos confirma que nuestra casa debe ser atendida de una manera sobrenatural, y sin duda alguna, en Cristo Jesús hay oportunidad para tener un hogar sobrenatural.

Y el niño Samuel crecía en estatura y en gracia para con el SEÑOR y para con los hombres.
(1 Samuel 2:26 LBLA)

Veamos el crecimiento y la manifestación de la gracia que necesitamos sea hallada en nuestra casa:

Gracia ante el yerno

Seguramente a varios de nosotros nos ha llegado el momento de hallar gracia ante nuestros suegros, pero así mismo, nos puede llegar el momento en el que debemos hallar gracia ante nuestros yernos, y aceptar que nuestras hijas se van del hogar el día que contraigan matrimonio; aunque sin duda alguna, el desprendimiento de nuestros hijos, tanto hombres como mujeres, es una situación difícil de afrontar. La gracias es muy importante para que aprendamos a desprendernos de ellos y para que no
rechacemos a la persona que formará parte de nuestra familia, por eso mismo, tenemos que hallar la gracia que deberá manifestarse en dos vías; de ésta manera, estaremos creciendo en gracia ante los hombres. En el caso de los yernos, también
deben suplicar a Dios, hallar gracia ante los ojos de sus suegros para ser aceptados y reconocidos como parte de la familia.

Pero Labán le respondió: Si ahora he hallado gracia ante tus ojos, quédate conmigo; me he dado cuenta de que el SEÑOR me ha bendecido por causa tuya.
(Génesis 30:27 LBLA)

Gracia ante el hermano

Debemos hallar gracia para reconciliar y resolver los problemas familiares. Existen familias que se dividieron y Dios quiere que en el crecimiento de la gracia preciosa,
podamos encontrar la reconciliación entre hermanos y familiares. Jacob con regalos conmovió el corazón de Esaú hallando gracia en su hermano. Si estamos peleando con nuestros hermanos, padres o cualquier otro familiar, agradémoslo con un presente que salga de nuestro corazón para hallar gracia delante de Dios y delante de los hombres. Eso le sucedió a Daniel quien propuso en su corazón no contaminarse con la comida del rey, hallando gracia ante el jefe de los eunucos que arriesgó su vida al darle una comida distinta de los demás.

Tengo bueyes, asnos y rebaños, siervos y siervas; y envío a avisar a mi señor, para hallar gracia ante tus ojos.
(Génesis 32:5 LBLA)

Gracia ante el Hijo

Como padres posiblemente no logremos realizar algunas cosas que anhelábamos hacer, y quienes la van a terminar son nuestros hijos; sin embargo, tenemos que hallar gracia ante nuestros hijos y ellos hallar gracia en sus hijos, para continuar con lo que iniciamos. Existe una estadística en los Estados Unidos de América, la cual indica que cada tres generaciones se pierden las fortunas, esto se explica únicamente en que los padres no hallaron gracia ante sus hijos. Así mismo, los ministros de Dios debemos hallar gracia ante nuestros hijos espirituales para continuar una misma línea de trabajo espiritual.

Cuando a Israel se le acercó el tiempo de morir, llamó a su hijo José y le dijo: Si he hallado gracia ante tus ojos, por favor, pon ahora tu mano debajo de mi muslo y trátame con misericordia y fidelidad: Por favor, no me sepultes en Egipto.
(Génesis 47:29 LBLA)

Gracia para ayudar a la suegra

Vemos el caso de Rut, quien hubiera podido quedarse en su país porque tenía sus padres; sin embargo, decidió quedarse con la suegra quien era una hija de Dios. Para evitar que su suegra pasara la vergüenza de trabajar en la siega de trigo, luego de
tener sus propiedades y buena posición social, decidió trabajar para sostén de las dos; con esto halló gracia en su suegra. Cuando nos proponemos ayudar a un familiar para llevarle el sustento, hallamos gracia ante otros que ven nuestro sacrificio.

Y Rut la moabita dijo a Noemí: Te ruego que me dejes ir al campo a recoger espigas en pos de aquel a cuyos ojos halle gracia. Y ella le respondió: Ve, hija mía.
(Rut 2:2 LBLA)

Gracia ante el Cónyuge

Para hallar cónyuge necesitamos de la gracia de Dios. Debemos hallar gracia delante de Dios y de los humanos, porque el que halla esposa, halla el bien y la benevolencia de Jehová; con esto nos referimos, el hallar un cónyuge si estamos solteros. Por elcontrario, si se trata de nuestro matrimonio, debemos hallar gracia en los ojos de nuestra pareja.

Ella bajó su rostro, se postró en tierra y le dijo: ¿Por qué he hallado gracia ante tus ojos para que te fijes en mí, siendo yo extranjera?
(Rut 2:10 LBLA)

Gracia para concebir

El primer Libro de Samuel nos muestra que Ana, la mujer de Elcana, no pidió hallar gracia delante de Dios, sino del ministro que tenía la llave para abrir la puerta de bendición para que ella concibiera, porque Dios se agrada en bendecir de ésta manera. Muchas veces para hallar gracia ante los ojos de Dios debemos humillarnos delante de las autoridades que Él ha puesto a dirigir. Ana logró concebir no sólo a Samuel, sino a cinco hijos más; Samuel llegó a constituirse en el enlace entre los
profetas y también ungió al primer rey de Israel. Si como familia, no hemos logrado tener hijos, debemos hallar gracia ante los ojos de Dios para engendrar o concebir.

Y ella dijo: Halle tu sierva gracia ante tus ojos. Y la mujer se puso en camino, comió y
ya no estaba triste su semblante.
(1 Samuel 1:18 LBLA)

Gracia para hallar trabajo


David mató a un gigante y halló gracia ante los ojos de Saúl. Muchos necesitamos hallar gracia ante Dios y ante los ojos de quienes nos entrevistan en los trabajos para que vean en nosotros a la persona idónea para ocupar la plaza disponible; podríamos decir, que vean en nosotros al David que está dispuesto a pelear la buena batalla en lo laboral.

Y Saúl envió a decir a Isaí: Te ruego que David se quede delante de mí, pues ha hallado gracia ante mis ojos.
(1 Samuel 16:22 LBLA)

Gracia para hallar en dónde vivir


Debemos hallar gracia para encontrar un buen lugar donde vivir con nuestra familia, y sobre todo, donde el Señor nos quiera tener. Como hemos visto, existe gracia para todas éstas cosas dentro de la familia.

Y David dijo a Aquis: Si he hallado ahora gracia ante tus ojos, que me den un lugar en una de las aldeas en el campo para que habite allí; pues, ¿por qué ha de morar tu siervo contigo en la ciudad real?
(1 Samuel 27:5 LBLA)

Dios nos quiere dar gracia para hallar trabajo y encontrar gracia ante los empleadores para que puedan valorar nuestras capacidades de trabajo y la diligencia con que actuamos como pueblo en Cristo; así mismo, para concebir o engendrar, para hallar cónyuge, para encontrar un lugar donde vivir y para reconciliarnos. En los ministros de nuestra congregación, Dios ha delegado autoridad para que en el nombre de Jesús se desaten lomos para que puedan engendrar y vientres para que puedan concebir.
Podemos ver que el rey Aquis, el rey Saúl y el Sacerdote Elí, tenían la llave para hallar gracia en las personas, y esa misma gracia es la que debemos clamar al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, para hallar gracia en los miembros de nuestra familia y
nuestra congregación.

Sergio G. Enríquez O.
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