domingo, 23 de agosto de 2009

Luis Bravo - Alguna Vez Te Haz Sentido Triste y Solo?


Alguna vez te haz sentido triste y solo, que no hay quien te entienda, ni comprenda lo que estas pasando, y que en lugar de ayudarte terminan regañándote o como se dice en nuestro lenguaje común: terminan dándote más palo.

O talvez alguna vez algo no te salió como tu querías y te sientes frustrado, que llego el fin del mundo o de tu vida y que no hay solución a lo que te sucede; sí, aunque suene un poco dramático, hay momentos en la vida en los que nos sentimos de esta manera, y es muy deprimente. Pero no te preocupes, que a todos más de alguna vez nos ha pasado lo mismo, te soy sincero, hay oportunidades en las que quisiera regresar mi vida como si se tratara de un juego electrónico donde pierdes y puedes volver a intentarlo. Sí, me gustaría regresar y no cometer los mismos errores, pero en fin, todos sabemos que esto no se puede, así que lo mejor que podemos hacer es olvidarlo y seguir adelante. Además, lo más importante es aprender de todo esto, y tratar que no nos suceda nuevamente.

Como te dije antes, no eres el único que ha pasado por esto, me impresiono mucho cuando leí que grandes hombres de la Biblia, también pasaron por momentos difíciles, de frustración y desconsuelo, en los que incluso, hasta desearon la muerte.


Tal vez tu hayas oído del profeta Elías (1 Reyes 19), creo que es, el que más conocemos de los que desearon la muerte, aunque te diré que hasta Moisés el libertador del pueblo de Dios, en algún momento también deseo morir (Números 11:15).

Pero volviendo al Profeta Elías, luego de aquella gran victoria en el monte, donde derroto y aniquilo a cientos de profetas falsos de Baal, sale huyendo de una sola mujer, Jezabel, que ejercía un mal gobierno en aquellos tiempos sobre Israel (Matriarcado = Maldición). Cuenta la Biblia que luego de caminar durante todo un día por el desierto, llega a un arbusto, donde pidió a Dios morirse. Solo, empolvado, fatigado, con miedo, huyendo, sin nadie que pudiera ayudarlo, que se yo que más sentía, ahí estaba el profeta Elías. ¿Te extraña esto?, ¿el profeta Elías?, ¿el gran hombre de Dios?, ¿el que hizo que no lloviera por tres años de parte de Dios?, ¿el que había acabado con cientos de los falsos profetas de Baal?, sí el mismo, ahora huía de una sola mujer y le pedía a Dios morirse. Pues bien, como un buen padre de amor y misericordia que sabe comprender nuestras debilidades, porque así dice su palabra (Hebreos 4:14-16), nuestro Dios envió su auxilio divino y ofreció una comida a Elías que le alcanzo para caminar 40 días con sus noches, que como todos sabemos 40 es numero de prueba y tentación, hasta llegar a Horeb, el monte de Dios, donde Dios se le manifestó. Luego vemos que aquel hombre que pensó que su fin había llegado, le toca hacer el llamado al ministerio a otro de los más grandes profetas que Israel tuvo, el Profeta Eliseo; y es más, el profeta Elías, es de los pocos de la Biblia que no vio la muerte, porque Dios lo arrebato en carros de fuego. Yo imagino que al ver su vida hacia atrás, aquel profeta de Dios sonreía al recordar su petición debajo de aquel arbusto en el desierto, aquel que había deseado la muerte, que creía que había llegado su fin, no sabia que Dios tenia grandes planes para su vida y un gran trabajo que aun tenia que realizar.

Imagínate si le paso a este gran hombre de Dios, como no nos va a pasar a nosotros en algún momento de nuestras vidas, de sentirnos tristes, solos, desconcertados, sin esperanza y tantos sentimientos similares más. Afortunadamente aunque nosotros estamos sujetos a angustias y tribulaciones como todas las demás personas, tenemos un Dios muy grande que esta de nuestro lado, no por ser hijos de Dios no nos van a alcanzar las tribulaciones, pero la diferencia con la demás gente, es que nosotros tenemos alguien de nuestro lado que nunca nos deja. “He aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo”, dijo el Señor Jesucristo (Mateo 28:20) y en otra oportunidad dice también: “En el mundo tendréis aflicciones, pero confiad, que yo he vencido al mundo” (Juan 16:33). “Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades (Jesucristo), sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado. Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro. (Hebreos 4:15-16) como dijo el Apóstol Pablo: “Si Dios es por nosotros, quien contra nosotros.” Lo único que tenemos que hacer es clamar a El, y El nos responderá. (Jeremías 33:3). Recuerda, Jesucristo nos Ama.

Lic. Luis Armando Bravo Santisteban

www.LuisBravo.org
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